La tripulación de la Estación Espacial Internacional volvió a sus labores habituales tras refugiarse temporalmente en la cápsula Dragon por una fuga de aire detectada en el segmento ruso de la estación. El incidente —resuelto por ahora con medidas de precaución— pone de relieve la vulnerabilidad de módulos que llevan años en servicio y obliga a revisar el plan de mantenimiento y seguridad en lo que queda de la vida operativa de la estación.
La orden de refugiarse llegó cuando el equipo ruso detectó un incremento de la pérdida de presión en el túnel de transferencia PrK, que conecta con el módulo de servicio Zvezda. Tras permanecer alrededor de dos horas dentro de la cápsula, los astronautas regresaron a la estación una vez que las lecturas y las evaluaciones permitieron descartar riesgo inmediato, según informó la portavoz de la NASA, Bethany Stevens, en la red social X.
Qué sucedió y cómo se actuó
Roscosmos detuvo los trabajos de reparación programados para este viernes en el PrK mientras analiza nuevos datos sobre la fuga y efectúa mediciones adicionales. La decisión fue comunicada a las agencias asociadas y motivó la precaución de la NASA, que había solicitado a la tripulación estar lista para una posible evacuación.
La presencia de la pérdida de presión no es totalmente nueva: la NASA reconoce que la fuga en el segmento ruso se venía registrando desde hace tiempo, lo que explica la sensibilidad con la que se han adoptado las últimas medidas de seguridad.
- Duración del refugio: aproximadamente dos horas en la cápsula Dragon.
- Zona afectada: túnel de transferencia PrK, adyacente al módulo Zvezda.
- Acción inmediata: suspensión de las reparaciones y toma de mediciones por parte de Roscosmos.
- Fuentes: declaraciones públicas de la NASA y comunicaciones de la agencia espacial rusa.
Quiénes están a bordo
En la estación permanecen los miembros de la misión SpaceX Crew-12 y el astronauta estadounidense Chris Williams. Entre los tripulantes figura el cosmonauta Andrey Fedyaev junto a otros dos cosmonautas rusos, además de los demás miembros de la tripulación comercial.
La coexistencia de astronautas y cosmonautas exige coordinación inmediata entre agencias cuando surgen incidentes en los módulos rusos, algo que la NASA ha subrayado al decir que continuará trabajando junto a Roscosmos y los socios internacionales para buscar soluciones duraderas.
Implicaciones operativas y próximas medidas
Además de la inspección y las lecturas adicionales previstas por la agencia rusa, el episodio puede retrasar o reprogramar otras tareas de mantenimiento que comprometían la integridad del módulo. Zvezda, instalado en 2000, sigue siendo crítico para funciones como soporte vital, distribución eléctrica y acoplamiento de naves Soyuz y Progress.
En el corto plazo, las prioridades serán confirmar la estabilidad de la presión, determinar la causa precisa de la fuga y decidir intervenciones de reparación seguras que no pongan en riesgo a la tripulación. A más largo plazo, el incidente recuerda que la Estación tiene fecha de caducidad: la NASA plantea concluir las operaciones a finales de 2030 y realizar la desorbitación en 2031.
La coordinación entre agencias y la transparencia en las lecturas serán claves para mantener la seguridad en órbita y asegurar que las decisiones técnicas y de gestión se tomen con la mayor información disponible.

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