¿Han considerado alguna vez que los personajes de los videojuegos de Harry Potter parecen ser verdaderos magos en comparación con sus contrapartes en las películas o los libros? Es decir, actúan como lo que realmente son: niños y adolescentes dotados de poderes mágicos que están en proceso de aprendizaje en una academia de magia. Si comparamos, el empleo de hechizos en los juegos es considerablemente mayor que lo que observamos en los libros o en el cine. Esta diferencia tiene su explicación, que es compleja y se debe no solo a las exigencias lúdicas de crear un producto entretenido, sino también a una cruda realidad: J.K. Rowling tuvo dificultades para equilibrar la magia y se quedó corta. Necesitó que un equipo de desarrollo le indicara la falta de acción.
Magos en teoría, no en práctica
Las reglas mágicas en Harry Potter siempre han sido un tanto ambiguas. No soy el único que lo piensa; ejemplos como el Giratiempo o la Poción Multijugos muestran que estas reglas pueden alterarse a conveniencia. Esto ha representado un dilema para la propia autora, quien debe limitar la presentación de hechizos para evitar soluciones mágicas instantáneas a todo. En ocasiones, vemos habilidades tan triviales como lavar platos, mientras que en otras, los personajes no pueden realizar acciones simples como cambiar de ropa al estilo de Sabrina, la bruja adolescente.
Estamos hablando de una historia que transcurre mayormente en una escuela de magia. Me asombra lo civilizados que son los estudiantes, con la excepción de los gemelos Weasley y los Merodeadores. Todos parecen seguir las reglas y nadie utiliza la magia para tareas cotidianas, a pesar de estar permitido en la escuela.
Con respecto a las clases, estas me parecen bastante monótonas. Salvo por la memorable clase sobre Boggarts de Lupin, rara vez vemos a los profesores enseñar cómo realizar magia de manera efectiva. No obstante, en los videojuegos la situación es distinta. Las exigencias del medio hacen que los magos estén en constante actividad y maximicen el uso de sus habilidades.
Por ejemplo, en Hogwarts Legacy existe un club de duelo permanente, se puede emplear magia contra animales (aunque no sea lo más ético), mantener un laboratorio de pociones, utilizar hechizos para cuidar criaturas mágicas o emplear Alohomora para descubrir nuevas áreas. ¡Son solo niños y adolescentes!
Si miramos más atrás, podemos ver que la verdadera esencia mágica del universo de Harry Potter reside en los videojuegos. No solo por la creación del hechizo Flipendo, sino también porque vemos a los personajes utilizar hechizos como Diffindo para superar obstáculos, aprender nuevos encantamientos a través de desafíos, congelar objetos con Glacius, enfrentarse a criaturas peligrosas o usar Incendio contra plantas carnívoras. Hasta Malfoy muestra más ingenio en los juegos con su propia batalla de petardos mágicos, algo muy propio de un niño de once años con poderes.
En cuanto a los duelos, Hogwarts Legacy ha demostrado ser superior a las películas. La mayoría de los hechizos utilizados en los duelos son defensivos o de desarme. Es poco creíble que, en ciertos momentos, Harry no opte por hechizos más agresivos como Diffindo o Bombarda. Solo Ginny intenta usar un Reducto, pero pierde el control. Que Potter venza a Voldemort con un Expelliarmus en Las Reliquias de la Muerte es uno de los finales más anticlimáticos jamás escritos. Incluso Luke Skywalker tiene su momento de furia contra Vader en Star Wars. Pero en el juego, los ataques son mucho más variados, incluyendo el uso de las Maldiciones Imperdonables.
En resumen, no cabe duda de que los magos de los videojuegos son mucho más poderosos y se atreven a desafiar las reglas y a usar la magia con más frecuencia. Considerando su ineptitud con la tecnología, tiene sentido que actúen más como magos que como muggles.
El origen de Flipendo
Si necesitamos más pruebas, existe una historia que ilustra claramente la escasez de dinamismo mágico de Rowling, especialmente en la primera película: la creación de Flipendo. A pesar de que la mayoría de los estudiantes son novatos sin muchas habilidades mágicas, faltaba sustancia en sus acciones.
A pesar de ver a Hermione quemar la capa de un profesor, abrir una cerradura y neutralizar plantas, no observamos a los estudiantes utilizando magia para tareas simples como lanzarse objetos, petrificar a alguien durante un berrinche o cambiar el color de su cabello; acciones típicas que un preadolescente con poderes podría realizar.
Esta restricción moral impuesta por J.K. Rowling llevó a que, al desarrollar los videojuegos, los creativos se encontraran con una falta de hechizos disponibles. Christo Vuchetich, uno de los desarrolladores de KnowWonder, empresa detrás de Harry Potter y la Piedra Filosofal para PC, admitió haber tenido dificultades para dotar al protagonista de hechizos adecuados.
«Recibimos una lista muy limitada de hechizos de (…) J.K. Rowling. Como estudiantes de primer año, estos son los hechizos que pueden realizar. Nos costó encontrar mecánicas que funcionaran para nosotros y para lo que necesitábamos hacer».
Según él, la primera versión del juego se sentía como un simulador de caminata: «No era un juego, era más bien un simulador de caminar, honestamente, simplemente caminábamos y caminábamos».
Ante esta necesidad, fue la propia Rowling quien inventó el hechizo Flipendo, capaz de empujar objetos y personas, aunque no tan potente como Depulso. «Ella comprendió que necesitábamos algo que hacer en el juego, así que nos proporcionó estos hechizos y sus nombres para que pudiéramos expandirnos sobre ellos. Y para ser justos, dejó las definiciones bastante vagas, lo que nos permitió tener algo de libertad sobre su significado y alcance».
La importancia de estas «definiciones vagas» no debe subestimarse, ya que estas descripciones generales han causado más de un dolor de cabeza a la hora de crear un universo coherente.

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