La última entrega de la serie antológica disponible en Netflix ha reavivado el interés por Lizzie Borden y, con ello, por la casa donde ocurrieron los asesinatos de sus padres. Hoy ese inmueble en Fall River, Massachusetts, funciona a la vez como museo y alojamiento turístico, una mezcla que plantea preguntas sobre memoria, turismo oscuro y negocio.
Una noche en la casa que marcó la historia
La vivienda, conservada como atracción histórica, permite a los visitantes reservar habitación y pernoctar entre objetos y escenas relacionados con el caso de 1892. Además de las estancias privadas, la casa ofrece visitas guiadas y exhibiciones que recrean el lugar del crimen.

Periodistas que han pasado la noche allí relatan una experiencia cargada de detalles forenses expuestos al público: fotografías del suceso, réplicas de cráneos y maniquíes que reproducen la escena tal como se mostró en el proceso judicial. Esos elementos forman parte del recorrido museístico y, para algunos, intensifican la sensación de haber estado «en el mismo lugar» del crimen.
Costos, habitaciones y servicios
- Tarifa por noche: aproximadamente 300 dólares por habitación.
- Capacidad: dos suites y cuatro habitaciones disponibles; es posible elegir entre compartir la casa con otros huéspedes o alquilarla completa.
- Casa completa: alquiler privado por un suplemento (alrededor de 1.500 dólares; en algunas fechas el recargo puede subir hasta 2.000 dólares).
- Desayuno: servicio opcional con coste adicional (unos 20 dólares).
- Extras temáticos: por un importe adicional se puede solicitar que coloquen objetos simbólicos, como un hacha o una muñeca sobre la almohada (tarifa aproximada 30 dólares).
Testimonios y fenómenos reportados
Los gestores del lugar y algunos huéspedes mencionan experiencias que catalogan como paranormales: audición de pasos, voces indistintas, apariciones y movimiento inexplicable de objetos. Estas vivencias forman parte de la oferta interpretativa del museo y atraen a quienes buscan una experiencia de turismo oscuro.

No debe perderse que la casa se alquila por habitación, lo que implica convivencia con desconocidos; quienes prefieran privacidad optan por el alquiler total, con el coste adicional mencionado.
Qué implica este modelo turístico
La comercialización de espacios vinculados a crímenes históricos plantea dilemas éticos: por un lado, la conservación y difusión del patrimonio judicial y forense; por otro, la posibilidad de trivializar tragedias personales para convertirlas en producto turístico. La llegada de la serie a plataformas globales expone la casa a una nueva audiencia y potencial incremento de visitantes.
Para la comunidad local, el impacto es doble: mayor actividad económica ligada al turismo, pero también la necesidad de gestionar afluencias y preservar el respeto hacia las víctimas. Instituciones culturales y expertos en memoria histórica suelen recomendar contextualizar los hechos y priorizar la sensibilidad en exhibiciones de este tipo.
Si la curiosidad te empuja a reservar, ten en cuenta que la experiencia combina exposición histórica, alojamiento y una fuerte carga simbólica; no es un simple hotel temático, sino un punto de memoria que el público ahora redescubre gracias a la visibilidad reciente en streaming.

¡Hola! Soy Alejandro, parte del equipo de MuyMac. Mi pasión por la redacción comenzó desde pequeño, cuando solía escribir historias locas y fascinantes sobre la naturaleza.