La Agencia Espacial Europea (ESA) ha emitido un comunicado revelando que el 11 de noviembre de 2025 se detectó «una potente llamarada solar, alcanzando su máximo a las 10:04 UTC». Poco después, -prosigue el comunicado- se detectó una eyección de masa coronal (EMC), «con una velocidad inicial estimada de unos 1500 km/s, que se espera llegue a la Tierra la noche del 12 de noviembre o la madrugada del 13 de noviembre, aunque hay ciertas incertidumbres en estas estimaciones».
De acuerdo con la ESA, se anticipa que la «tormenta geomagnética resultante será severa y podría afectar a satélites, redes eléctricas y sistemas de navegación. Este evento no representa un riesgo biológico directo para las personas en la Tierra», indica el comunicado.
«Nuestra Tierra fue impactada por dos CME consecutivas anoche, causando una perturbación geomagnética grave. Se espera la llegada de una tercera más tarde hoy o mañana. El efecto de la tercera CME depende en gran medida de si se combina con las dos anteriores o no», explica Juha-Pekka Luntama, Jefe de la Oficina de Meteorología Espacial de la ESA.
«Se espera que la tormenta geomagnética persista en un nivel severo y pueda afectar satélites, redes eléctricas y sistemas de navegación. Estamos observando más CME emergiendo del Sol, por lo que anticipamos que la actividad de clima espacial severo continúe durante la segunda mitad de esta semana», según reportes de la AEMET en su portal de información meteorológica espacial.
La Agencia Espacial Europea (ESA) está vigilando de cerca este significativo evento de clima espacial y está recopilando información detallada desde todos sus centros de servicio especializados. La información proporcionada aquí se basa en los datos disponibles actualmente y está sujeta a cambios.
Actividad solar reciente
Según registros de la ESA, a principios de esta semana se detectaron dos intensas erupciones solares de tipo X en la misma área activa solar (Región Activa 14274 de la NOAA), que generaron dos CME que alcanzaron la Tierra esta mañana, desencadenando una tormenta geomagnética de intensidad G4.
La magnitud de una tormenta solar se evalúa principalmente por su impacto en el campo magnético terrestre y se clasifica en una escala internacional que va de G1 (menor) a G5 (extrema). En tormentas severas, como las de nivel G4 o G5, el campo magnético de la Tierra puede comprimirse hasta ocho veces su valor normal, causando perturbaciones que pueden afectar infraestructuras eléctricas, sistemas de comunicación y provocar la aparición de auroras boreales en latitudes no habituales.
El 11 de noviembre, se registró una erupción solar aún más potente, de clase X5.1, con un pico alrededor de las 10:04 UTC. Luego de la llamarada, se observaron ondas de choque en la superficie solar que se propagaron lejos de la región activa.
Esto fue seguido, menos de una hora después, por la detección de una CME en los coronógrafos LASCO de SOHO y CCOR-1 de GOES-19. «Nuestras observaciones preliminares indican una velocidad inicial de alrededor de 1500 km/s, con una llegada prevista a la Tierra la noche del 12 de noviembre o la mañana del 13 de noviembre, aunque estas estimaciones son aún inciertas», reiteran desde la ESA.
Origen de una tormenta solar
Las tormentas solares se originan por grandes explosiones en la superficie solar, conocidas como fulguraciones, que frecuentemente están acompañadas de Eyecciones de Masa Coronal (EMC). Estas explosiones emiten plasma solar al espacio, alterando el flujo del viento solar que, dependiendo de su ubicación en el Sol, puede llegar a la Tierra. El hemisferio norte es especialmente vulnerable a estos impactos.

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