La primera ola de calor del verano, que se activó el pasado domingo y concluye este jueves, deja una estimación preliminar de 212 fallecimientos vinculados a las altas temperaturas, según el sistema MoMo del Centro Nacional de Epidemiología. El golpe ha sido más notable en las comunidades del norte y del centro de la península, donde se concentra la mayor parte del exceso de mortalidad.
Un pico claro en pleno episodio
MoMo señala que el día de mayor exceso de mortalidad fue el miércoles, con 96 defunciones atribuibles a este episodio térmico. Aemet, por su parte, ha registrado que el martes y el miércoles fueron los días más calurosos de junio desde que hay registros (al menos desde 1950), una combinación que explica el repunte observado.
Las cifras difundidas por el CNE son aún provisionales: la responsable Diana Gómez insiste en que se necesitan entre siete y diez días más para consolidar los datos definitivos, porque MoMo ofrece una estimación estadística basada en la comparación entre lo observado y lo esperado para la época del año.
Junio y mayo: un inicio de verano atípico
Con carácter provisional, junio acumula ya alrededor de 380 muertes relacionadas con el calor, de las que más de la mitad se produjeron durante esta ola. Además, mayo cerró con 101 fallecimientos por temperaturas extremas, el registro más alto para ese mes en la serie histórica.
El patrón es nítido: los episodios tempranos de calor parecen tener un impacto mayor en la mortalidad, según adelanta un estudio en fase final del CNE que analiza precisamente la relación entre la fecha de inicio de las olas y sus efectos sobre la salud.
Mapa regional y grupos más afectados
El exceso de mortalidad no se ha distribuido de forma uniforme: las comunidades del centro y del norte registran los mayores efectos. Los datos preliminares por autonomías son los siguientes:
| Comunidad | Fallecimientos (estim.) |
|---|---|
| Cataluña | 43 |
| Castilla y León | 32 |
| País Vasco | 30 |
| Madrid | 28 |
| Andalucía | 18 |
| Navarra | 13 |
| Aragón | 13 |
| Castilla-La Mancha | 11 |
| Comunidad Valenciana | 8 |
| Asturias | 7 |
| Galicia | 5 |
| Cantabria | 3 |
| Extremadura | 3 |
| La Rioja | 3 |
Las víctimas son mayoritariamente personas mayores: de los 212 fallecimientos estimados, alrededor de 200 corresponderían a mayores de 65 años y cerca de 148 a mayores de 85, un patrón que confirma la mayor vulnerabilidad de las edades avanzadas frente al calor extremo.
- Impacto inmediato: la mayor parte de las muertes se concentra en episodios cortos e intensos de calor.
- Grupos de riesgo: personas de edad avanzada y con patologías crónicas sufren con más gravedad las olas tempranas.
- Regionalidad: el norte y el centro han registrado los peores efectos en esta ocasión.
Cómo evolucionará el tiempo
Tras el paso de la ola, se espera un descenso generalizado de las temperaturas en la península, con un alivio más marcado en el interior y el Cantábrico. No obstante, todavía habrá zonas con máximas elevadas: se prevén aún por encima de 34–36 ºC en el valle del Ebro, el este de la meseta sur, las islas Baleares y algunos puntos del este peninsular, con picos puntuales que podrían rozar los 38–39 ºC.
Las llamadas noches tropicales (mínimas por encima de 20 ºC) persistirán en áreas del centro y sur, en el valle del Ebro y en los litorales mediterráneos, lo que complica la recuperación fisiológica de las personas afectadas por el calor durante el día.
En Canarias y Baleares no se esperan cambios bruscos en las temperaturas, aunque las mínimas podrían bajar ligeramente en el tercio oriental.
El problema de las noches cálidas
Además de las horas de máxima, junio ha dejado un dato excepcional: por primera vez se registraron noches consecutivas con mínimos superiores a 30 ºC, con las madrugadas del 22 y 23 alcanzando niveles inéditos para este mes. Aunque MoMo aún no cuantifica de forma directa el efecto de esas noches en la mortalidad, los expertos advierten que la exposición térmica nocturna agrava el riesgo sanitario.
Un estudio internacional, liderado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo y publicado esta semana en la revista Nature Climate Change, muestra que las noches se están calentando más rápido que los días: las diez noches más cálidas de cada año aumentan su temperatura media a un ritmo aproximado de 0,32 ºC por década, algo superior al incremento observado durante las horas diurnas.
El cuadro es claro: la combinación de olas de calor más tempranas, noches cada vez más cálidas y una población envejecida eleva la urgencia de adaptar servicios sanitarios y medidas de protección para los colectivos más frágiles. A corto plazo, la prioridad es vigilar la evolución de los datos definitivos y mantener las alertas en las zonas donde persistan las temperaturas más altas.

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