El cansancio hacia el género de superhéroes es palpable, y Marvel es consciente de ello. Después de más de una década deleitándonos con emocionantes aventuras, el estudio innova una vez más con el lanzamiento de Wonder Man en Disney+. Esta nueva serie se desmarca del uso habitual de efectos especiales para explorar una sátira de la industria de Hollywood y profundizar en el tema de la amistad.
Alejandro G. Calvo ha tenido la oportunidad de verla y la describe como la serie «menos superheroica de todas las producidas por Marvel».
Compuesta por ocho episodios de treinta minutos cada uno, la serie narra las vicisitudes de hombres ordinarios que buscan hacerse un hueco en un entorno adverso, manteniendo un equilibrio entre comedia y un trasfondo dramático robusto sobre la supervivencia en el ámbito del entretenimiento.
El foco de la trama está en Simon Williams, interpretado por Yahya Abdul-Mateen II, un actor con la habilidad de manipular la energía iónica. Aun así, sus poderes no se utilizan para crear los típicos espectáculos visuales. En cambio, su condición de superhéroe se muestra más bien como un lastre que le provoca gran angustia.
El éxito de esta serie se debe a sus creadores: Destin Daniel Cretton y Andrew Guest. Cretton, famoso por dirigir Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos, mantiene la conexión con el universo Marvel, sobre todo a través del personaje de Trevor Slattery (el «falso Mandarín»), nuevamente interpretado por Ben Kingsley. Guest, por su parte, escritor de comedias renombradas como Community y Brooklyn Nine-Nine, aporta el toque humorístico que permite hacer una crítica de la industria.
Uno de los aspectos más destacados de la serie es la relación entre Simon Williams y Trevor Slattery, reminiscente del clásico cinematográfico Cowboy de medianoche (Midnight Cowboy) de John Schlesinger. Similar a la película, la serie muestra una «amistad de contrarios» donde los personajes inician tratando de aprovecharse el uno al otro, pero terminan desarrollando una profunda conexión.
Otros puntos fuertes incluyen el episodio 4, ‘Doorman’, señalado como el clímax de la serie. Este episodio, que funciona como una «mini película» dentro de la serie, se destaca por estar filmado en un 95% en blanco y negro. Es una pieza «sorprendente» y un flashback narrativo que valida por sí mismo ver la serie, elevándola por encima de otras producciones recientes del estudio como Caballero Luna o She-Hulk.

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