En España, el agua sigue cayendo del cielo. Tras un enero en el que las precipitaciones superaron en un 85% la media habitual, los pronósticos indican que esta y probablemente la próxima semana continuarán siendo lluviosas. En especial, se espera que este miércoles y jueves, la borrasca Leonardo, la sexta consecutiva después de Goretti, Harri, Ingrid, Joseph y Kristin, impacte la península Ibérica, según alertas emitidas por la AEMET.

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Aunque no se anticipan lluvias torrenciales, la saturación previa del suelo sugiere que los ríos, especialmente en el sur de España, estarán bastante crecidos. “Ya tenemos mucha humedad en el suelo, ríos que han crecido y nieve que ha caído previamente. Ahora, con la llegada de esta masa de aire más cálida, la cota de nieve aumentará significativamente y lloverá sobre la nieve acumulada. Esto podría resultar en una situación bastante complicada”, explica Rubén del Campo, meteorólogo y portavoz de la AEMET. Cuando el suelo ya no puede absorber más agua, “todo se convierte en escorrentía que fluye hacia los ríos y los llena”, añade.

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Daños ocasionados por la tormenta de ayer lunes en diversas áreas de Mairena del Aljarafe, Sevilla. | EFE/Juan García Chicano

Un enero excepcional

Del Campo señala que el promedio de lluvia en enero en España es de 65 litros por metro cuadrado, pero este año se registraron 119 litros por metro cuadrado, un 85% más de lo normal. “Este ha sido el segundo enero más lluvioso del siglo XXI. No es algo habitual”, afirma el meteorólogo.

La pregunta es: ¿Por qué están ocurriendo estas lluvias tan intensas? ¿Influye el cambio climático en la abundancia o ausencia de precipitaciones? “Actualmente estamos en un periodo de lluvias muy intensas. En marzo de 2025 se registró el tercer marzo más lluvioso de la historia y del siglo también. Lo peculiar es que estas lluvias se concentran en periodos relativamente largos, como semanas, y después pasa mucho tiempo sin llover. Aunque 2025 fue un año generalmente húmedo, la única estación que fue más lluviosa de lo normal fue la primavera. Las demás estaciones fueron secas”, responde Del Campo.

El experto describe una tendencia en la que, aunque la cantidad anual de lluvia no ha disminuido significativamente desde principios del siglo XX en España, los periodos de sequía son más largos y están interrumpidos por episodios de lluvias intensas y cortas.

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El aumento global de las temperaturas también está vinculado a una atmósfera más cálida y un mar más cálido, que pueden evaporar más agua. “Cuando se dan las condiciones adecuadas para la lluvia, puede caer más agua debido a que hay más vapor de agua disponible”, explica Del Campo.

“Aparte del cambio climático, lo que está sucediendo en estas semanas es la llegada de numerosas borrascas desde el Atlántico. El anticiclón de las Azores, que normalmente actúa como un escudo en el Atlántico, este año, especialmente en enero, no está en su posición usual. En su lugar, hay un anticiclón muy potente en latitudes más altas, entre Groenlandia y Escandinavia, por donde usualmente circulan las borrascas. Al no poder pasar por ahí debido a este escudo anticiclónico, las borrascas buscan una ruta más al sur, impactando directamente en la península Ibérica”, añade.

Este desplazamiento del anticiclón provoca que algunos países del norte de Europa experimenten inyecciones de aire muy frío del Ártico o de Siberia. “Por ejemplo, actualmente en partes del norte de Europa y del este están teniendo un invierno muy frío. Este año, en Ucrania, es el invierno más frío desde que comenzó la guerra”, comenta.

Grazalema, desbordada

Grazalema, un pueblo de Cádiz, es conocido por ser el lugar donde más llueve en España, un hecho que define tanto su paisaje como su identidad. Este año, ha registrado el tercer enero más lluvioso desde que se tienen registros, comenzando en 1913.

Paqui Viruez del Ayuntamiento de Grazalema informó a EFE que solo los meses de enero de 1941 y 1970 tuvieron más precipitaciones. Este hito refuerza la imagen de Grazalema como un verdadero laboratorio de lluvia en España y ayuda a entender la excepcionalidad del fenómeno húmedo que se está viviendo en gran parte del país.

¿Tropicalización del clima?

José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored, se muestra intrigado por la persistencia del fenómeno climático actual. “Que haya un temporal ahora en invierno es normal, pero que se mantenga durante tantas semanas sin un cambio claro de tendencia, que por lo menos en el corto plazo no se va a producir, es notable”, reflexiona.

“Las tormentas y los episodios de lluvias intensas están aumentando. Esto se puede explicar porque el aire tiene características subtropicales con mayor contenido de humedad”, afirma Viñas. Él señala que la corriente en chorro que atraviesa el globo de oeste a este en forma de ondas está atrapando “corredores de humedad que vienen de más al sur, lo que llamamos un río atmosférico que conecta prácticamente la zona del Golfo de México y el Caribe con nuestra península”, explica. Aunque no está claro si este patrón será la nueva norma, Viñas afirma que “los tipos de tiempo que nos afectan tienen ahora rasgos más subtropicales, tanto en las borrascas que nos afectan como en otros fenómenos, desde danas hasta incluso los anticiclones de bloqueo cuando se establecen sobre nosotros, precisamente porque el aire polar ahora encuentra más dificultades para entrar en nuestro país, muy frenado por esa barrera de aire más subtropical que mantiene las temperaturas muchos días al año por encima de los valores normales”.

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Un hombre camina este lunes por el paseo marítimo de A Coruña, con la Torre de Hércules al fondo, | EFE/Cabalar

Esto no elimina el temor a la sequía

El meteorólogo José Miguel Viñas advierte que las intensas lluvias de las últimas semanas no eliminan el riesgo de sequía. “Observamos tendencias claras en el aumento de las temperaturas, aunque no tanto en el comportamiento de la lluvia. Sin embargo, la tendencia hacia periodos de sequía más frecuentes se está consolidando gradualmente”, explica.

Viñas subraya que el actual episodio húmedo “no es representativo de lo que ha dominado en los últimos años ni de lo que parece que va a dominar en el futuro”. Según él, encadenar varias semanas de lluvias “no contradice en absoluto” el hecho de que el país esté inmerso en un contexto de cambio climático “en el que las temperaturas siguen subiendo y las precipitaciones tienden a ser más irregulares y extremas”.

El meteorólogo pronostica que, una vez se normalice la situación, “volveremos previsiblemente a una dinámica contraria, con periodos secos prolongados”. A largo plazo, añade, “lo más probable es que en el conjunto de España acabe lloviendo menos y haga más calor”.

Viñas recuerda, además, que antes hacía falta más tiempo para que una región entrara en situación de sequía. “Las temperaturas eran más suaves, pero ahora, aunque llueva mucho a comienzos del año, puede llegar mayo con 35 grados y el suelo se seca con rapidez. Luego llega el verano sin lluvias y, al inicio del otoño, algunos lugares pueden volver a tener problemas de sequía a pesar de las precipitaciones abundantes del invierno”, concluye.