¿Has oído hablar de un videojuego denominado Forgive Me Father? Se trata de un shooter del estilo boomer con una ambientación inspirada en Lovecraft —pensando en esos elementos de terror cósmico y mitología oscura— y presenta un estilo visual ‘cel-shading’ que recuerda mucho al aclamado Darkest Dungeon. Este juego tuvo suficiente éxito como para justificar una secuela. Ambas entregas son bastante recomendables, aunque en mi experiencia personal, una parte del «entretenimiento» emergió de una epifanía que poco tenía que ver con la trama principal.
La narrativa de Forgive Me Father 2 comienza con el único personaje jugable (a diferencia del original, donde podías optar entre un sacerdote y una periodista) internado en un establecimiento que parece una mezcla entre una prisión y un hospital psiquiátrico. Al abandonar tu celda, lo primero que te topas es un corredor con una atmósfera densa y perjudicial; tan intensa como podrías esperar de un juego con estética de ‘dibujos animados’ para adultos que en ese momento busca sumergirte completamente.
Y no sé qué pensarás tú, pero en ese instante experimenté un asalto desde la cuarta dimensión. Un golpe directo a la nostalgia. El filtro sepia en pleno 2025, amigo, en un juego sin gráficos realistas. Fue un momento de pura revelación, te lo aseguro. ¿Podemos considerar esto un logro de Forgive Me Father 2? Es muy probable que no haya sido intencionado, pero sin duda fue impactante.
El vestíbulo del psiquiátrico en Forgive Me Father 2, antes de la invasión de la locura.
El famoso filtro sepia de X360 y PS3
Quizás no lo sepas, pero «el filtro sepia» —o ‘piss filter’ como se le llama despectivamente en internet— fue una tendencia artística bastante común en los juegos de la era de Xbox 360 y PlayStation 3: los tonos amarillos, grises y marrones inundaron casi todos los lanzamientos destinados a consolas de sobremesa. ¿La razón? Por más monótono que suene, era un subproducto de una industria en búsqueda de evolución: en generaciones anteriores, los colores brillantes y vivos apuntaban a un público más joven.
En cambio, la séptima generación apuntaba a los adultos, con ambientaciones bélicas, oscuras y realistas. El filtro sepia se adaptaba mejor a este enfoque, por lo que se extendió rápidamente. La lista de juegos que adoptaron esta moda es extensa:
- Resistance
- The Legend of Zelda: Twilight Princess
- Borderlands
- Battlefield: Bad Company 2
- Gears of War
- Resident Evil 5
- Grand Theft Auto 4
- Fallout: New Vegas
- BioShock
Aunque menciono el filtro sepia en tono jocoso, en realidad lo recuerdo con cierto afecto. Con la llegada de la octava generación, esa tendencia se esfumó completamente. Las consolas manejaban mejor la paleta de colores, el HDR ya era común en todos los televisores, y las estrategias de marketing se volcaron hacia los juegos free-to-play dirigidos a adolescentes sin tarjeta de crédito propia, dispuestos a gastar en skins o pases de batalla.
De cualquier modo, el mercado ha cambiado drásticamente en los últimos años hasta el punto de haber olvidado completamente que el filtro sepia alguna vez reinó. Un poco como los dinosaurios. Tal vez lo de Forgive Me Father 2 fue mera coincidencia, pero el simple hecho de haberme transportado brevemente a esa era de hace unos quince o veinte años —es aterrador cómo vuela el tiempo, ¿no?— le ha reservado un pequeño lugar en mi corazón.
Por cierto, el juego en sí es bastante bueno. No pretendo venderlo como uno de los grandes hitos del género, porque no lo considero así, pero sí posee una identidad visual distintiva y enemigos con diseños memorables. Algunos enemigos se arrancan la cabeza para esquivar un disparo directo, o continúan caminando luego de recoger otra cabeza por ahí; además, cuenta con una lámpara que está muy bien integrada en la jugabilidad, tanto en el primer juego como en el segundo.
También me han gustado sus referencias. Aquellas completamente intencionadas, claro; puedes encontrar grafitis en las paredes que dicen «Blood is Fuel» y cosas por el estilo, lo cual demuestra que en este universo tenemos un gran aprecio por los juegos de la competencia. Eso es saludable. Sin embargo, ten en cuenta que Forgive Me Father 1 y 2 no son exactamente iguales, y la secuela introduce algunos cambios mecánicos que no han sido bien recibidos por los aficionados del original, a pesar de las obvias mejoras en la interfaz y la profundidad de los niveles.

Hola, soy María, parte del equipo de MuyMac. Me dedico a analizar las tendencias que marcan nuestro día a día, desde innovaciones tecnológicas hasta nuevas modas, para mantenerte siempre actualizado.