Google ha frenado en silencio parte de su función de respuestas generadas por inteligencia artificial tras detectarse respuestas médicas equivocadas que pueden tener consecuencias para la salud. La alerta llega en un momento clave: cada vez más personas consultan el buscador para dudas clínicas, por lo que errores en esas respuestas afectan decisiones reales.
La herramienta, conocida como AI Overviews o resúmenes de IA, fue señalada por una investigación periodística que documentó varias respuestas inexactas sobre enfermedades y pruebas médicas. El hallazgo ha llevado a la empresa a limitar la visibilidad de algunos resultados mientras revisa la calidad del sistema.
Qué errores se han detectado y por qué importan
Según el reportaje, las fallas no son triviales: en algunos casos la IA ofreció orientaciones que podrían inducir a un paciente a adoptar conductas perjudiciales o a posponer una consulta médica urgente.
- Cáncer de páncreas: la IA recomendó evitar alimentos altos en grasa. Médicos señalan que dietas extremadamente bajas en grasa pueden debilitar a pacientes oncológicos y empeorar su pronóstico.
- Pruebas de función hepática: respuestas confusas sobre resultados y rangos normales que podrían llevar a interpretar erróneamente la presencia o ausencia de daño hepático.
- Errores en la interpretación de pruebas oncológicas en mujeres, con respuestas que podrían dar una falsa sensación de seguridad o minimizar síntomas relevantes.
- Información imprecisa sobre salud mental que, en algunos casos, podría disuadir a una persona de buscar ayuda profesional.
Un problema recurrente es que la misma consulta, formulada con ligeras variaciones o con siglas médicas, puede recibir respuestas distintas: en unos casos la función devuelve un resumen, en otros lo suprime. Esa inconsistencia complica confiar en el sistema para decisiones clínicas.
Respuesta de Google y limitaciones actuales
La compañía afirma que está invirtiendo en mejorar la calidad de estos resúmenes, especialmente en temas sanitarios, y que la mayoría de los resultados son “precisos”. No obstante, tras la investigación la firma ha ido desactivando silenciosamente la función para ciertas búsquedas.
El bloqueo es parcial y dependiente de cómo se formule la pregunta: cambios mínimos en el texto pueden reactivar la generación automática de respuestas, lo que deja abierta la posibilidad de que sigan apareciendo contenidos incorrectos.
Recomendaciones prácticas para los usuarios
Hasta que la tecnología demuestre un desempeño fiable en asuntos médicos, los expertos y el propio caso indican medidas prudentes.
- No usar AI Overviews como sustituto de la consulta médica; trate la información como orientativa y no concluyente.
- Ante resultados contradictorios o alarmantes, acudir a un profesional sanitario o al centro de salud.
- Verificar información en fuentes oficiales (hospitales, sociedades científicas, autoridades sanitarias) antes de modificar tratamientos o hábitos alimentarios.
- Si comparte información encontrada en buscadores, evitar difundir afirmaciones médicas no verificadas.
El episodio subraya un riesgo mayor: las herramientas de lenguaje tienden a “alucinar” o generar datos no verificables, y cuando se aplican a la salud esa limitación puede traducirse en daño real. La corrección técnica de Google reduce la exposición a respuestas erróneas, pero no elimina la necesidad de cautela.
En resumen: si precisas orientación sobre síntomas, diagnósticos o tratamiento, lo responsable sigue siendo consultar a un profesional; la IA puede servir como apoyo informativo, nunca como autoridad definitiva en cuestiones médicas.

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