Febrero se presenta con uno de los plenilunios más emblemáticos del invierno, conocido como la «Luna de Nieve». Además, el calendario lunar de este mes proporciona excelentes oportunidades para la observación astronómica y el seguimiento de otros eventos celestes. La luna llena de principios de mes ha sido el primer evento destacado. A lo largo de febrero, las diferentes fases lunares facilitan tanto la observación de nuestro satélite como la de otros fenómenos astronómicos, incluyendo lluvias de meteoros, alineaciones planetarias y eclipses.

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La luna plena de febrero: la «Luna de Nieve»

Después de la Superluna del Lobo en enero, el pasado domingo llegó la luna llena de febrero. Esta se hizo visible completamente iluminada desde la noche del viernes. Se la denomina Luna de Nieve por las intensas nevadas que suelen ocurrir en febrero en el hemisferio norte. En ciertas culturas, también se le ha conocido como la Luna del Hambre, reflejando las épocas de escasez alimentaria típicas de esta temporada.

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En las noches de luna llena, la potente luz lunar dificulta la observación de estrellas débiles, aunque permite ver con claridad detalles en la superficie lunar, como cráteres y mares, ya sea a simple vista o con ayuda de telescopios o binoculares. Para los entusiastas de la fotografía astronómica, estas noches son perfectas para tomar imágenes de la luna llena sobre escenarios nevados.

Las etapas lunares de febrero

Después de la luna llena a principios de mes, el ciclo lunar progresa hacia el cuarto menguante, que ocurrirá el 9 de febrero. En esta etapa, la Luna muestra sólo la mitad de su disco iluminado, y la luz disminuye gradualmente. Es un momento propicio para observar el relieve lunar en el terminador, la línea que divide la luz y la sombra, donde los cráteres y montañas se perciben con más detalle.

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La Luna nueva se presentará el 17 de febrero, brindando las noches más oscuras del mes. Durante esta fase, el satélite no es visible desde la Tierra, lo que permite disfrutar de cielos libres de interferencias lumínicas, ideales para observar estrellas, constelaciones y objetos más tenues como nebulosas o cúmulos estelares.

Finalmente, el cuarto creciente será el 24 de febrero, una fase en la que la Luna empieza a iluminarse nuevamente de manera gradual. Durante esta fase, la mitad del disco lunar visible se muestra iluminado en el cielo. Los aficionados continúan explorando detalles de la superficie lunar, observando cómo la interacción de luz y sombra crea un relieve destacado en la Luna.

Meteoros y otros eventos celestes

Aunque febrero no es el mes más activo en cuanto a lluvias de meteoros, se observa algo de actividad de las Alfa Centáuridas, especialmente alrededor del 8 de febrero desde el hemisferio sur. Es una lluvia de meteoros moderada y, aunque se ve principalmente desde el hemisferio sur, los observadores en Europa podrían tener suerte de avistar algún meteoro en cielos muy limpios y sin contaminación lumínica.

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Además, el 17 de febrero se producirá un eclipse solar anular, coincidiendo con la Luna nueva. En este tipo de eclipse, la Luna se coloca entre la Tierra y el Sol, pero al estar algo más distante de nuestro planeta, no cubre completamente el disco solar. Esto crea el famoso «anillo de fuego», un círculo luminoso que rodea la silueta lunar. Este eclipse será visible parcialmente en el sur de Sudamérica, algunas áreas del sur de África y en regiones oceánicas del hemisferio sur, pero no será visible desde España ni Europa. Este evento sirve de preludio al gran eclipse solar de agosto, que será mucho más significativo al ser visible en nuestro país.

Además, a lo largo de febrero será posible avistar varios planetas brillantes en el cielo nocturno, especialmente justo después del ocaso. Júpiter, Marte y Saturno se hacen notar en diferentes noches, ofreciendo una oportunidad adicional para aquellos interesados en observar el cielo con binoculares o telescopio.