¡Alistémonos! La última oportunidad para evitar el fin del mundo en Netflix con Pacific Rim, el tributo a los animes y kaijus, y el proyecto más íntimo y grandioso de Guillermo del Toro
Comienza la cuenta regresiva: Tienes ocho días para evitar el apocalipsis con Pacific Rim, una gran producción de ciencia ficción dirigida por Guillermo del Toro. Este filme dejará de estar disponible en la plataforma el próximo 23 de julio. Si todavía no has experimentado una invasión de otro mundo con mechas gigantes y monstruos enormes, esta es tu última chance para adentrarte en uno de los más significativos homenajes que Hollywood ha ofrecido a la cultura anime japonesa y al cine de kaijus.
Más allá de ser un blockbuster típico del verano de 2013, Pacific Rim representó un empeño muy personal para Del Toro, un homenaje a las pasiones de su infancia convertido en una película visualmente impactante y emocionalmente grandiosa. Ahora que se va de Netflix, es un buen momento para volver a verla… o descubrirla si aún no lo has hecho.
Un recorrido personal: del cine clásico al anime japonés
Guillermo del Toro fue claro: quería crear una película «bella, épica y operística», una obra que homenajeara las dos grandes pasiones de su infancia: los monstruos gigantes como Godzilla y los robots pilotados de series anime como Mazinger Z o Evangelion.
Así surgió Pacific Rim, una aventura que se apartaba del cinismo común en el cine de acción de aquel tiempo. En contraste con el tono impersonal de otros blockbusters, Del Toro optó por la emotividad y la colaboración entre personas para salvar el mundo en un contexto apocalíptico. La idea que define la película y que actúa como un llamado de esperanza en tiempos difíciles es clara: «Todos estamos en el mismo robot, o nos llevamos bien o perecemos».
Si bien Hollywood ha coqueteado a menudo con el anime, pocas veces lo ha hecho con el afecto y la precisión que se perciben en Pacific Rim. Lejos de ser una mera imitación o una copia diluida, esta película crea desde cero su propio universo mecha con la intención explícita de emular y rendir tributo a clásicos como Mazinger Z y Neon Genesis Evangelion. Desde el diseño de los Jaegers, llenos de carácter, hasta el concepto narrativo de la «deriva», la conexión mental entre pilotos, cada elemento está imbuido de ADN anime. Gipsy Danger, el Jaeger estadounidense protagonista, es pura nostalgia envuelta en acero, una mezcla entre arquitectura art déco y el espíritu de los mechas de los setenta.
Como tributo final, uno de los Kaiju lleva el nombre de «Karloff», en honor al actor Boris Karloff, leyenda del cine de terror y monstruos clásico, quien interpretó al más famoso monstruo de Frankenstein en el cine, uno de los ídolos culturales predilectos de Del Toro. Esta reverencia cultural, incluso en la manera en que se filmaron las escenas marinas, inspiradas en grabados japoneses como La gran ola de Kanagawa, refuerza ese vínculo visual con el cine clásico japonés. Porque Pacific Rim no solo trata sobre Kaijus, habla su idioma. Los créditos finales incluyen una dedicatoria a Ray Harryhausen e Ishirō Honda, pioneros de los efectos visuales en Hollywood y padres fundadores del cine kaiju japonés, respectivamente. Lo que esta película deja claro es que aquí se rinde respeto al legado… pero con voz propia.
La alquimia del éxito
Aunque su lanzamiento en cines de América del Norte no fue tan espectacular como el de otros blockbusters, Pacific Rim tuvo un éxito arrollador a nivel internacional, especialmente en Asia. Con una recaudación total de 411.5 millones de dólares, de los cuales 114 millones provinieron solo de China, la película se convirtió en el mayor éxito comercial de la carrera de Del Toro hasta ese momento. Un justo reconocimiento a un esfuerzo titánico para llegar a la gran pantalla: se diseñaron más de 100 Kaijus y 100 Jaegers, aunque solo algunos llegaron al corte final de la película. Cada semana, el equipo creativo votaba cuáles sobrevivirían al proceso de selección, como si se tratara de un «American Idol de monstruos».
La fotografía estuvo a cargo de Guillermo Navarro, ganador del Oscar, que utilizó cámaras Red Epic para lograr una imagen digital de alta precisión y saturada, ideal para las batallas nocturnas bajo la lluvia. La música de Ramin Djawadi, con guitarras eléctricas y percusión monumental, completó el espectáculo total. El tema principal del filme es probablemente uno de los más reconocibles de las últimas décadas.
¿Por qué ver Pacific Rim antes de que abandone Netflix?
Lo que hace única a Pacific Rim es su corazón. La necesidad de que los Jaegers operen con dos pilotos sincronizados no es solo un recurso visual, es una metáfora emocional: solo vencemos al monstruo si colaboramos, si compartimos nuestras emociones, si realmente nos comprendemos. Y esto no lo tienen todas las películas de robots gigantes.
Esta carta de amor a la ciencia ficción japonesa y al cine de monstruos, escrita con pasión por uno de los directores más creativos de nuestra época, resulta una película espectacular, sincera y única, repleta de detalles visuales y emocionales que merecen más de un visionado. Pacific Rim se despedirá el 23 de julio de Netflix, pero aún podrás disfrutarla en HBO Max.

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