Una petición en Change.org busca que Naughty Dog y PlayStation reanuden el proyecto multijugador cancelado de The Last of Us, una reclamación que vuelve a poner sobre la mesa tensiones entre prioridades creativas y demandas de la comunidad. La iniciativa, lanzada a finales de abril, quiere convertir el descontento de los fans en presión pública y demostrar que existe mercado para un multijugador renovado.
La movilización y su ritmo
El 30 de abril, un aficionado identificado como Kristopher McCabe (Brokowski en redes) abrió la petición en la plataforma. Según reportes, en menos de doce horas consiguió casi 400 firmas verificadas; hoy la cifra se aproxima a las 500 y sigue subiendo con cada actualización.
En su llamamiento, el promotor apela a la base de jugadores que aún sostiene el modo Factions, recordando su vigencia desde 2013 y reclamando que la comunidad merece una continuación. También subraya el potencial comercial: los shooters multijugador en tercera persona, tanto en modalidades PvE como PvP, mantienen audiencias sólidas y constantes ingresos.
Lo que pide la petición
- Que Naughty Dog y PlayStation reconsideren la cancelación y den luz verde a una versión actualizada del modo Factions.
- Que se reconozca la dedicación de la comunidad y se aproveche la demanda existente del mercado multijugador.
- Que el proyecto reciba los recursos necesarios para convertirse en un producto «completo» y competitivo.
Antecedentes y argumentos de la compañía
La cancelación del multijugador, anunciada en diciembre de 2023, provocó malestar entre los seguidores. Naughty Dog justificó la decisión alegando que completar el título exigiría recursos que pondrían en riesgo los futuros proyectos para un solo jugador, la prioridad del estudio en ese momento.
Fuentes internas habían descrito el desarrollo como muy prometedor antes de su suspensión, pero esa valoración no bastó para mantener el proyecto en marcha. Según las informaciones públicas, el equipo declaró que el juego estaba muy avanzado —alrededor del 80% completado— cuando se decidió su cancelación.
Implicaciones para la industria y la comunidad
La campaña de firmas refleja dos tensiones habituales en la industria: la obligación de los estudios de gestionar recursos limitados y la demanda de las comunidades por más contenido en universos consolidados. Para los jugadores, un relanzamiento supondría nuevas opciones de entretenimiento; para el estudio y la editorial, reabrir un proyecto cancelado implica costes y riesgos estratégicos.
En lo inmediato, la petición probablemente no revertirá la resolución de forma inmediata. Sin embargo, un movimiento con miles de adherentes puede ejercer presión interna y pública sobre los responsables, y mantener el debate vivo mientras Naughty Dog trabaja en títulos como Intergalactic: The Heretic Prophet y otro juego aún no anunciado.
Sea cual sea el desenlace, la movilización sirve como termómetro del interés: muestra que el legado multijugador de The Last of Us sigue teniendo una comunidad dispuesta a reclamar su continuidad.

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