En plena gira promocional de la segunda temporada de One Piece, Taz Skylar —el actor canario que interpreta a Sanji— se ha consolidado como una de las figuras más comentadas de la adaptación en acción real. Su mezcla de compromiso físico, decisiones creativas y una polémica por el doblaje han abierto un debate sobre cómo se traducen los personajes del manga a la pantalla global.
Durante una entrevista extensa en las oficinas de SensaCine, Skylar repasó desde las exigencias físicas del rodaje hasta el origen de una escena tan doméstica como inesperada: una paella que terminó en pantalla y en conversación pública.
Una paella que nació en plató
Skylar cuenta que la idea de servir una paella en la escena final fue suya: propuso un plato contundente que, en la práctica, quedó poco apetecible. Reconoce que el arroz salió demasiado seco, pero subraya que la elección buscaba aportar un toque de realismo gastronómico al personaje.
Más allá del anecdotario culinario, el episodio deja una pista sobre la implicación del actor en decisiones pequeñas pero significativas que construyen al personaje frente a los ojos de la audiencia internacional.
Stunts y riesgos: insistir en hacerlo personalmente
El intérprete defendió su presencia física en la mayor parte de las escenas de acción. Relata que, aunque en la primera temporada hubo un único plano en el que se utilizó un doble, en la segunda peleó para protagonizar sus propias secuencias:
Durante una toma con detonaciones reales —según Skylar, con cargas que obligaron a medidas extremas— el director barajó el uso de recursos que ocultaran su rostro; Skylar se negó y siguió adelante. El resultado, afirma, quedó “épico”, aunque no sin coste: atravesó un pilar de madera y sufrió golpes que hoy forman parte de la memoria del rodaje.
También reveló episodios de sobreesfuerzo físico: repetidas fisuras en el ligamento medial de la rodilla y una experiencia de más de 36 horas sin ingerir agua para «marcar» el cuerpo en pantalla. Detalla que, en situaciones extremas, los preparadores llegaron a usar oxígeno y manipular la hidratación para lograr un aspecto seco y definido en cámara.
Polémica por el doblaje: el acento como signo de identidad
El actor asumió la responsabilidad de poner su acento canario a Sanji y defiende la decisión como una manera de aportar autenticidad. Al mismo tiempo reconoció que la elección sorprende porque es el único acento regional que destaca en un reparto de voces mayoritariamente neutras.
Skylar señaló que la percepción habría sido distinta si se hubieran incluido otros matices dialectales en el elenco, y explicó que la adaptación del vocabulario obligó a forzar giros lingüísticos que no le pertenecen. Aun así, confirmó que mantendrá ese tono en futuras grabaciones.
Cambios profesionales tras One Piece
El salto mediático y profesional tras interpretar a Sanji se ha traducido en una mayor visibilidad en procesos creativos: ahora participa en fases tempranas de desarrollo y puede exponer con sinceridad su propuesta para el personaje.
Skylar define su perfil actoral como el de un intérprete que suele moverse “un poco fuera del marco”: no busca la pulcritud absoluta en la interpretación, sino matices que descolocan suavemente la lectura del personaje —un rasgo que, dice, le hace encajar mejor en ciertos proyectos que en otros.
- Entrenamiento: asumió la mayoría de las secuencias de riesgo y se sometió a rutinas intensas.
- Lesiones: fisuras repetidas en el ligamento medial de la rodilla y episodios de deshidratación controlada.
- Doblaje: mantiene su acento canario; admite que generó debate por ser el único matiz regional en el reparto vocal.
- Visibilidad: tras One Piece entra en conversaciones creativas antes que otros actores, lo que le permite negociar el enfoque del personaje.
Proyectos que no se concretaron y deseos personales
Antes de One Piece, Skylar pasó por castings que se truncaron por razones tan administrativas como la gestión de visados. También menciona producciones que no llegaron a buen puerto, incluyendo series y una película con Paul Rudd que nunca se materializó.
En clave creativa, confesó su interés por adaptar ciertos animes y reimaginar series: le atrae la idea de llevar Trigun a imagen real y considera que propuestas como Shi n Chan o Doraemon exigirían directores con una sensibilidad concreta para funcionar en cine o televisión.
Entre las series que le inspiran hoy figura Shrinking (Terapia sin filtro), que valora por su escritura, y títulos contemporáneos como Beef. Para clásicos, hablaría de reimaginar Hijos de la Anarquía o recuperar el formato de 24 por su intensidad narrativa.
En síntesis: Skylar se ha convertido en un ejemplo visible de cómo una adaptación puede transformar la trayectoria de un intérprete, y de por qué decisiones como el acento o la ejecución de las escenas de riesgo tienen efectos que van más allá del rodaje. Su presencia en la segunda temporada mantiene la atención del público y plantea preguntas sobre identidad, seguridad en el set y la construcción del personaje en producciones globales.

¡Hola! Soy Alejandro, parte del equipo de MuyMac. Mi pasión por la redacción comenzó desde pequeño, cuando solía escribir historias locas y fascinantes sobre la naturaleza.