La llegada de buscadores basados en inteligencia artificial está obligando a empresas y comunicadores a repensar cómo lograr visibilidad en internet. El SEO tradicional convive ya con una nueva práctica —GEO— que prioriza la presencia editorial y las señales que los grandes modelos de lenguaje usan para decidir qué nombres recomendar hoy.
Hace veinte años la meta era entrar en el top 10 de Google; ahora buena parte de las consultas se resuelven con respuestas generadas por IA, y eso cambia las reglas del juego para marcas y medios.
De Google a los asistentes: qué ha cambiado
Los hábitos de búsqueda se están desplazando. En lugar de abrir una página de resultados y comparar varios enlaces, muchos usuarios formulan preguntas a asistentes como ChatGPT o Gemini y aceptan directamente una lista corta de opciones. Esa reducción en el proceso de descubrimiento altera el mapa de visibilidad: aparecer citado por la IA equivale, a menudo, a aparecer ante el usuario antes de que éste llegue a cualquier sitio web.
La consecuencia práctica es clara: no basta con optimizar páginas para motores tradicionales; hay que construir señales externas que los modelos de lenguaje reconozcan y confíen.
Lo que muestran las investigaciones recientes
Varios estudios apuntan en la misma dirección. Un análisis sobre decenas de miles de marcas detectó una fuerte relación entre la frecuencia de las menciones en medios y la probabilidad de ser incluido en los resúmenes que generan los buscadores con IA —una correlación notablemente mayor que la vinculada a los enlaces entrantes tradicionales.
Otro estudio, elaborado a partir de más de un millón de citas que usan modelos de IA, concluyó que la gran mayoría de las fuentes citadas provienen de cobertura editorial ganada, no de canales pagados.
En resumidas cuentas: para los sistemas que generan respuestas, la aparición reiterada en prensa y blogs con autoridad actúa como una señal de confianza más potente que un backlink aislado.
GEO, AEO: nuevos nombres, nuevos objetivos
La industria ha acuñado términos como GEO (Generative Engine Optimization) y AEO (Answer Engine Optimization) para describir tácticas orientadas a motores generativos. Su objetivo no es reemplazar el SEO, sino complementarlo: se trabaja la semántica, la estructura del contenido y, sobre todo, la presencia sostenida en fuentes reconocidas para que los modelos asocien marcas con categorías concretas.
Además de ajustar contenidos para que sean procesables por LLMs, las estrategias eficaces incorporan relaciones con medios, difusión editorial y gestión de datos públicos de la empresa para que la «huella» de la marca sea visible fuera de sus propios canales.
Un ejemplo desde España
Empresas que históricamente ofrecían servicios centrados en buscadores convencionales han ampliado su oferta hacia la visibilidad en IA. Un marketplace nacional de publicaciones digitales, presente desde 2015, ha integrado recientemente herramientas para monitorizar y generar menciones en medios, y declara haber gestionado decenas de miles de pedidos desde su lanzamiento, con una base de usuarios que incluye desde grandes compañías hasta autónomos.
Según su director ejecutivo, las peticiones han cambiado: antes los clientes pedían posicionamiento para términos concretos en Google; hoy piden estar entre las recomendaciones que un asistente de IA ofrecerá cuando alguien pregunte por su sector. Es una demanda distinta y exige métricas diferentes.
- Construir presencia editorial sostenida en medios con autoridad para que los modelos la reconozcan.
- Estructurar contenido (datos, fichas, resúmenes) en formatos que faciliten el procesamiento automático.
- Multiplicar señales fuera del sitio web: menciones, entrevistas, colaboraciones y datos públicos consistentes.
- Medir visibilidad en LLMs con herramientas específicas que rastreen citas y presencia en resúmenes de IA.
- Combinar SEO y GEO para no perder el acceso al tráfico orgánico tradicional mientras se gana relevancia frente a asistentes.
Un mercado que se mueve rápido
La oferta tecnológica se adapta con rapidez: plataformas de SEO están añadiendo módulos de seguimiento para IA, y han surgido servicios especializados en monitorizar y amplificar menciones que alimentan los modelos. En paralelo, consultoras y analistas anticipan que una parte significativa de las consultas podría migrar a asistentes, reduciendo el volumen de búsquedas tradicionales y presionando a las marcas para que reaccionen.
La advertencia es práctica: cuando un asistente presenta solo unas pocas alternativas, quedarse fuera de esa lista equivale a perder la oportunidad antes incluso de que el usuario visite un sitio web.
Qué significa esto para las marcas
No se trata de una ruptura total con el pasado. El buscador clásico sigue siendo puerta de entrada indispensable: los resúmenes generados por IA citan con frecuencia alguno de los resultados orgánicos mejor posicionados. Pero la coexistencia de ambos mundos implica que las estrategias de visibilidad deben diversificarse.
Quienes entiendan y actúen sobre esa dualidad —manteniendo la excelencia en SEO y, al mismo tiempo, construyendo una presencia editorial reconocible por los modelos— obtendrán ventajas competitivas. Los que sigan aplicando solo tácticas diseñadas para un ecosistema ahora en retroceso afrontarán una pérdida progresiva de visibilidad.
En las próximas temporadas, la clave será integrar métricas nuevas con prácticas consolidadas y priorizar la autoridad y la repetición en medios tanto como la optimización técnica de los sitios.

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