¿Has conocido alguna vez a una persona que inicialmente no te agrada, pero que con el tiempo termina siendo muy especial para ti? Si sabes a lo que me refiero, comprenderás lo que me ha ocurrido con Aces of Thunder. Mi primer encuentro con este juego de combate aéreo fue desastroso, sin embargo, al enfrentar sus desafíos y buscar entenderlo, algo en mí comenzó a apreciarlo. Esto no significa que carezca de defectos (de hecho, sus reseñas en Steam son «Variadas» al momento de escribir esto), pero algunos aspectos de la experiencia son tan impactantes que he decidido enfocarme en ellos.
A menudo somos (y me incluyo, especialmente cuando tengo que hacer una crítica formal) demasiado severos con los videojuegos, olvidando que el objetivo principal es disfrutar y vivir experiencias únicas. La sensación de pilotear en realidad virtual un avión de la Segunda Guerra Mundial y atacar un portaaviones enemigo es sorprendente, y muy difícil de explicar si no lo experimentas por ti mismo. En esos momentos, los defectos del juego pasan a un segundo plano. Aunque Aces of Thunder no es la obra más refinada de Gaijin Entertainment, creo que ofrece algo verdaderamente especial.
Aces of Thunder flaquea en tierra…
Desde niño, los videojuegos bélicos ambientados en la Primera o Segunda Guerra Mundial siempre me han fascinado. Podría mencionar varios títulos memorables, pero los Medal of Honor y los Call of Duty de principios de los 2000 tienen un lugar especial en mi recuerdo cuando pienso en este género. Es curioso cómo ha decaído esta temática, más aún considerando que hoy podrían crearse juegos impresionantes.
Afortunadamente, todavía hay juegos que buscan hacernos revivir esos tiempos terribles pero históricos. Por eso tenía grandes expectativas con Aces of Thunder, un simulador de combates aéreos que te sumerge en momentos clave de la Segunda Guerra Mundial a bordo de aviones de combate reales.
Con 20 aviones de la Segunda Guerra Mundial y algunos de la Primera, el juego te lleva a través de 15 mapas en tres frentes distintos: el occidental, el oriental y el del Pacífico. Aunque es un juego de realidad virtual, Gaijin confirmó desde el inicio que se puede jugar en un formato más tradicional. Sin embargo, es evidente que está optimizado para la realidad virtual, presentando ciertas dificultades en el modo «normal».
He probado el juego en PC, a través de Steam, así que no estoy seguro si en PlayStation 5 se presentan los mismos problemas al jugarlo en formato tradicional. En PC, definitivamente la experiencia se reduce. Empezando por la asignación de botones, que es bastante deficiente, especialmente si decides jugar con un controlador. Te recomiendo dedicar un tiempo a reconfigurar los controles.
Con teclado y ratón la situación no mejora mucho, y por defecto notarás la falta de opciones para controlar la cámara y mantener un buen seguimiento de lo que ocurre a tu alrededor. No he podido probar el juego con un sistema HOTAS porque no poseo uno, pero sé que es posible configurar los botones adecuadamente. Aun así, necesitarás invertir tiempo en ajustarlos.
En realidad virtual, el control es mucho más intuitivo. Además de poder interactuar directamente con muchos de los instrumentos del avión, los controles están mejor configurados por defecto y no he necesitado realizar ajustes en este sentido (he utilizado mis Meta Quest 2 con Steam Link). No obstante, este desorden en los controles representa un verdadero problema, especialmente para jugadores novatos o casuales.
En realidad, el gran problema de Aces of Thunder es que no está claro a qué público está dirigido. No es un simulador hardcore, y aquellos que busquen eso se irán rápidamente, pero tampoco es un arcade accesible para todos; no puedes simplemente «volar a lo loco». Se encuentra en ese limbo que llamamos «simcade». A mí me ha convencido, pero este tipo de juegos tiene un público muy específico.
Sus dos grandes fallos son la terrible interfaz de usuario y la falta de tutoriales específicos para aprender a volar. La interfaz es tan confusa que me tomó unos minutos entender cómo funcionaba, aunque debo reconocer que Gaijin ha realizado actualizaciones desde su lanzamiento que han mejorado la interacción con los menús. Por lo tanto, el estudio está atendiendo a la comunidad.
La ausencia de un espacio adecuado para aprender a volar es un gran error. Aunque no tiene la complejidad de un Microsoft Flight Simulator, tampoco ofrece la facilidad de manejo de un Battlefield. Es un «simcade», sí, pero tiende hacia el realismo. Esto significa, por ejemplo, que puedes entrar en pérdida si vuelas mal o que necesitas saber al menos para qué sirven los flaps si quieres despegar correctamente. Tener una simple imagen en el menú que explica lo básico es insuficiente.
Estos problemas realmente no le hacen ningún favor al juego y te dan la sensación de que estás ante un acceso anticipado más que un lanzamiento final. Y es una pena, porque cuando profundizas un poco más, encuentras algo bastante entretenido. Hay misiones para un jugador, una pequeña campaña histórica, un editor de misiones y un modo multijugador, aunque no he tenido partidas interesantes.
Pero es espectacular en el cielo
Aces of Thunder brilla cuando tomas el aire, a pesar de que el diseño de las misiones no es el mejor. Al adentrarte más, descubres que los modelos de los aviones están muy bien hechos y que en VR es impresionante manipular cada uno de estos aparatos históricos. Además, está completamente doblado al español y escuchar que se aproximan bombarderos alemanes te pone la piel de gallina.
Y no solo es impresionante ese anuncio por la radio, también es aterrador escuchar a los cazas enemigos disparándote desde atrás. Aunque las misiones sean guiadas y algo básicas, cumplir los objetivos no es nada fácil, y necesitas paciencia para «jugar bien». Si le das ese tiempo y esa confianza, disfrutarás como nunca. Estoy seguro de ello.
La inmersión que proporciona pilotar uno de estos «cacharros» y enfrentarte a los enemigos en combates aéreos es difícilmente comparable. Me encantaría que el juego mejorara en aspectos de calidad de vida y accesibilidad, pero ser más indulgente con el título ha hecho que disfrute enormemente mis momentos con él. Y no me arrepiento. A veces, está bien dejarse llevar por lo bueno, aunque haya aspectos negativos, ¿verdad?
Si tuviera que evaluar el juego de manera estricta en un análisis, probablemente no podría recomendártelo, dado que ni siquiera tiene muchas misiones y el editor ha funcionado de manera regular, pero no siempre se trata de eso. Todos tenemos nuestro placer culpable. El mío, al menos por unas horas, ha sido subirme a los aviones de Aces of Thunder y lanzarme al combate. Pura adrenalina.

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