La ONU ha difundido una guía práctica para protegerse durante las olas de calor, en plena oleada de temperaturas extremas que esta semana ha dejado más de 40 ºC en amplias zonas de Europa y alertas meteorológicas en al menos 26 países, según EFE. Sus recomendaciones buscan reducir riesgos de salud, aliviar la presión sobre servicios y ofrecer medidas sencillas que pueden aplicarse de inmediato.
Qué propone el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
El documento prioriza intervenciones domésticas y comunitarias que limitan la exposición al calor sin requerir tecnología compleja. Más allá de recetas generales, la guía detalla tácticas concretas para mantener casas y personas seguras durante episodios prolongados de altas temperaturas.
Preparar la vivienda y revisar equipos
Comprobar el estado de ventiladores, refrigeradores y cualquier equipo que ayude a controlar la temperatura es una medida preventiva clave. También conviene almacenar agua potable y los medicamentos indispensables para los convivientes antes de que se agrave la ola de calor.
Aislamiento, sombreado y ventilación nocturna
El texto aconseja bloquear la radiación solar fuera del hogar: persianas, toldos y vegetación exterior funcionan mejor que cubrir ventanas desde dentro. Durante la noche, cuando la temperatura baja, abrir ventanas opuestas para generar **ventilación cruzada** ayuda a renovar el aire y enfriar los espacios sin consumir energía.
Alimentación e hidratación: prioridades sencillas
Beber con regularidad, aun sin sed, es fundamental; la guía recalca la importancia de la **hidratación** continua y desaconseja el alcohol, que favorece la deshidratación. En las comidas, recomienda platos ligeros y fríos para evitar digestiones que eleven la temperatura corporal.
- Beber pequeñas cantidades de agua cada cierto tiempo.
- Evitar alcohol y comidas muy grasosas o pesadas.
- Preferir ensaladas, frutas y alimentos frescos.
Alternativas al aire acondicionado y espacios frescos
Para reducir emisiones y consumo eléctrico, la ONU sugiere usar ventiladores, instalar cubiertas reflectantes en cubiertas y colgar mallas húmedas en ventanas. Cuando el hogar no sea un lugar seguro por calor, los refugios climáticos —bibliotecas, centros comunitarios o espacios con aire acondicionado público— ofrecen una opción de respiro.
Los parques con sombra y las rutas arboladas sirven tanto para disminuir la exposición directa al sol como para mitigar el efecto de isla de calor urbana; la guía anima a priorizar estas soluciones basadas en la naturaleza.
Ropa y actividad física
Vestir ropa suelta, de tejidos finos y colores claros reduce la absorción de calor. Evitar el ejercicio intenso en las horas centrales del día es una recomendación clara; las personas que trabajan al aire libre deben disponer de descansos frecuentes y acceso al agua.
Identificar síntomas y primeros auxilios
Signos como mareo, náuseas, calambres o sudoración profusa requieren buscar sombra, hidratarse y reposar. Si aparecen desorientación, pérdida de conciencia, convulsiones o fiebre alta, la situación puede ser un **golpe de calor** y exige atención médica urgente.
Medidas sencillas y de bajo coste para enfriar el cuerpo incluyen duchas con agua templada, empapar compresas y colocarlas en puntos de pulso (cuello, axilas, muñecas) o sumergir los pies en agua fresca.
Protección de los más vulnerables
Las personas mayores, niños, gestantes y enfermos crónicos tienen mayor riesgo; también quienes trabajan en la vía pública o viven aislados. La guía subraya que una simple llamada o visita puede marcar la diferencia para detectar signos de descompensación a tiempo.
Checklist rápido: qué hacer hoy
- Revisa ventiladores y nevera; ten agua y medicación a mano.
- Cierra persianas y protege ventanas durante las horas de sol.
- Abre ventanas por la noche para refrescar la casa.
- Evita alcohol y come alimentos ligeros.
- Usa sombrero, ropa ligera y limita la actividad física en las horas de más calor.
- Acude a refugios climáticos si tu casa no ofrece alivio.
- Si hay síntomas graves, llama a emergencias de inmediato.
Más allá de las medidas personales, la guía pone de relieve consecuencias colectivas: picos de demanda energética, presión sobre servicios sanitarios y la necesidad de invertir en sombra urbana y soluciones naturales a largo plazo. En un verano que ya registra cifras extremas, aplicar estas indicaciones es una forma práctica de reducir riesgos ahora mismo.

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