El precio de la memoria se ha convertido en un factor determinante para el coste de consolas, ordenadores y móviles, y, según ejecutivos del sector, no hay una solución rápida a la vista. En la reciente conferencia ISC 2026 en Alemania, responsables de grandes fabricantes advirtieron que la escasez impulsada por la demanda de inteligencia artificial podría prolongar precios elevados durante años, con efectos directos sobre consumidores y empresas.
Un desequilibrio que no se resolverá de la noche a la mañana
En declaraciones reportadas por Computerbase, el director general de Lenovo, Martin Hiegl, planteó que los niveles de coste de la memoria vistos a principios de 2025 probablemente no regresarán en el corto plazo. Hiegl matizó su formulación, pero subrayó que la presión sobre los precios ya forma parte del panorama habitual del sector.
El problema es estructural: los grandes centros de datos dedicados a tareas de IA demandan cantidades enormes de memoria, y aunque algunos fabricantes, como SK Hynix, han adelantado planes de expansión —acortando plazos de producción previstos para la próxima década—, la diferencia entre oferta y demanda sigue siendo importante.
DRAM y NAND: dos mercados enfrentados a la misma tormenta
Las alzas afectan tanto a la DRAM como a la NAND, las dos memorias presentes en la mayoría de dispositivos electrónicos. La construcción de nuevas plantas reducirá la tensión, pero los ciclos de inversión y puesta en marcha son largos, lo que deja poco margen para alivios inmediatos.
Analistas y ejecutivos consultados en el evento coinciden en que, aunque la capacidad de producción aumente en los próximos años, la demanda ligada a servicios en la nube y modelos de lenguaje generativo mantendrá una demanda sostenida que ejercerá presión sobre los precios.
El resultado ya se observa en el mercado: compras de hardware más caras y decisiones de producto condicionadas por el coste de los componentes.
Consecuencias prácticas para consumidores y empresas
- Mayor precio final de consolas y ordenadores: según Circana, el gasto medio en hardware de videojuego en EE. UU. fue de 502 dólares en mayo de 2026, un 14% por encima del año anterior.
- Incrementos en gamas consolidadas: fabricantes como Microsoft han confirmado subidas de precio en las Xbox Series, marcando varias revisiones al alza en los últimos 15 meses.
- Impacto en los calendarios de producto: las compañías tecnológicas reajustan lanzamiento y márgenes para absorber costes más altos de memoria.
- Presión en la cadena de suministro y en proveedores de componentes, que deberán acelerar inversión en capacidad sin garantía de retorno inmediato.
Fabricantes de semiconductores y proveedores de equipos han reconocido públicamente las tensiones, y algunos ejecutivos han señalado que la propia dinámica del sector tecnológico —incluidas decisiones internas de diseño y escalado— también está influyendo en los precios.
¿Qué cabe esperar en los próximos años?
No existe una fórmula mágica. La subida sostenida de inversión en plantas de memoria y la adopción de procesos más eficientes podrían moderar el ritmo de encarecimiento, pero las familias tendrán que habituarse a una nueva realidad de costes durante varios ejercicios.
Para empresas y compradores particulares, eso implica planificar compras con más antelación, valorar opciones de configuración que equilibren rendimiento y coste, y seguir de cerca las decisiones de fabricantes y grandes compradores de servicios en la nube, cuyo comportamiento marcará el mercado.
En resumen, la memoria ha dejado de ser un componente secundario para convertirse en un factor estratégico de precios: su disponibilidad y coste condicionarán la electrónica de consumo y la infraestructura digital durante los próximos años.

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