Un equipo de científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha logrado erradicar completamente tumores pancreáticos en modelos de ratón a través de una innovadora combinación de tres tratamientos. Este avance, inédito hasta la fecha, podría marcar un precedente para futuros tratamientos en humanos, dirigidos a combatir uno de los tipos de cáncer más letales.
El proyecto ha sido dirigido por Mariano Barbacid, líder del Grupo de Oncología Experimental del CNIO, y ha contado con el soporte económico de la Fundación Cris Contra el Cáncer. La investigación se ha enfocado en el adenocarcinoma ductal de páncreas (ADP), que constituye la mayor parte de los tumores en este órgano.
Publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) después de seis años de estudio, el trabajo revela la eficacia de un enfoque que interviene en tres aspectos cruciales del tumor: la mutación KRAS, que inicia el cáncer pancreático, y las proteínas EGFR y STAT3, que están involucradas en la señalización celular y fomentan la proliferación, supervivencia y expansión del tumor.
Para lograr estos resultados, los investigadores utilizaron una combinación de RMC-6236, un inhibidor de KRAS; afatinib, un inhibidor de EGFR; y SD36, un degradador de STAT3. Esta combinación logró inducir la regresión total y duradera del adenocarcinoma ductal de páncreas en ratones, los cuales fueron implantados con células tumorales pancreáticas, modificadas genéticamente y portadoras de células cancerígenas humanas.
Ausencia total de tumor tras la triple terapia
En los experimentos, los ratones tratados con esta combinación de fármacos sobrevivieron sin alteraciones evidentes por al menos 250 días. Al examinar sus páncreas, no se encontraron restos de tejido tumoral, ni siquiera en el estroma, que es el tejido que rodea al tumor. Esto permitió clasificar a estos ratones como completamente libres de cáncer.
Posteriormente, se aplicó la triple terapia en ratones genéticamente modificados para asemejarse más a los tumores humanos. Todos los animales mostraron una reducción significativa de la carga tumoral, con regresiones totales en nueve de los doce sujetos, viviendo por lo menos 100 días sin la enfermedad y sin recurrencias. En otro experimento, utilizando solo RMC-6236, se logró duplicar la supervivencia de los ratones, aunque ninguno sobrevivió al tratamiento en solitario.
Finalmente, el equipo de investigación implantó el tumor de seis pacientes en 18 ratones inmunodeficientes. Aunque estos tumores no poseían todas las características de los originales, mantenían algunas de ellas. En 16 de los 18 ratones tratados con la triple terapia, el tumor fue completamente eliminado, sin observarse recurrencias durante los 120 días que duró el seguimiento.
El equipo de investigadores, que incluye a Carmen Guerra como coautora principal y a Vasiliki Liaki y Sara Barrambana como primeras autoras, ha resaltado que, además de lograr una «regresión significativa y prolongada» de los tumores, la triple terapia no causó «toxicidades significativas» en los animales.
¿Cuándo estará disponible para humanos?
Mariano Barbacid ha indicado que el proceso para llevar esta triple terapia a ensayos clínicos en humanos será extenso, debido a la necesidad de financiación y a los trámites regulatorios necesarios. Si todo procede como se espera, se estima que los estudios podrían iniciar en un período de tres años.
Asimismo, ha destacado que el inhibidor de KRAS, RMC-6236, también llamado daraxonrasib y desarrollado por la compañía biotecnológica Revolution Medicines, podría obtener autorización a finales de este año o principios de 2027. De acuerdo con investigaciones de esta compañía, el uso de este inhibidor en monoterapia, incluso como tratamiento secundario en tumores metastásicos, ha mostrado prolongar la supervivencia hasta 14 meses, doblando la obtenida con tratamientos quimioterapéuticos convencionales.
Barbacid ha mencionado que la próxima etapa de investigación se enfocará en mejorar la terapia y expandirla a otros modelos de ratón con diferentes alteraciones genéticas, estudiar las metástasis que derivan de estos tumores para identificar con mayor precisión a los pacientes que podrían beneficiarse de esta nueva estrategia terapéutica, y analizar «minuciosamente» su impacto en el microambiente tumoral.
Para avanzar en estas áreas, ha hecho un llamado a los cirujanos y patólogos de hospitales para que envíen al CNIO muestras de pacientes, ya que «aún queda mucho por hacer».
Colaboración entre sectores público y privado
El estudio ha recibido apoyo financiero de la Fundación Cris Contra el Cáncer. Lola Manterola, presidenta de la fundación, ha explicado que los donantes han contribuido con 3,6 millones de euros a lo largo de los seis años que ha durado el proyecto.
Manterola ha resaltado la importancia del modelo de colaboración público-privada para impulsar proyectos exitosos como este, ofreciendo nuevas esperanzas a los pacientes. En España se diagnostican más de 10,300 casos de cáncer de páncreas anualmente, y solo entre el ocho y el diez por ciento de los pacientes sobrevive más de cinco años después del diagnóstico.
En la presentación del estudio también participó la soprano Cristina Domínguez, quien fue diagnosticada con cáncer de páncreas metastásico en 2015. Durante su intervención, agradeció el esfuerzo de los investigadores y la financiación proporcionada por entidades como Cris Contra el Cáncer, que permite a los pacientes acceder a tratamientos sin considerar su situación económica. «Sin ellos yo no estaría aquí, he visto a muchas personas que no lo han logrado», afirmó.

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