Este miércoles se han presentado dos muestras provenientes de los Alpes en la inauguración de un nuevo espacio dedicado a la conservación de hielo de glaciares de diversas partes del mundo. Este espacio se encuentra cerca de la estación francoitaliana Concordia, ubicada en la Antártida. El propósito de este ‘santuario’ es guardar evidencias que podrían ser útiles para futuras investigaciones.
En la presentación virtual del proyecto, el príncipe Alberto de Mónaco enfatizó que los glaciares «deben ser vistos como patrimonio de la humanidad» y resaltó su desaparición a un ritmo alarmante, subrayando la importancia de su preservación por su valor «irreemplazable» como testigos de la historia climática de cientos o incluso miles de años.
Alberto de Mónaco, quien colabora como presidente de honor a través de su fundación en esta iniciativa francoitaliana, ha hecho un llamado a la comunidad internacional para buscar socios que aseguren la continuidad del proyecto, destacando que es una iniciativa tanto científica como de interés general.
Actualmente, el denominado «santuario de la Memoria del Hielo» consiste en un túnel de 35 metros de largo y cinco metros de diámetro construido en el casquete glaciar, situado a unos 800 metros de la estación Concordia. En este lugar se han depositado cajas con cilindros de hielo recolectados del macizo del Mont Blanc en Francia y del Grand Combin en Suiza, ambos ubicados en los Alpes.
Se espera que pronto se añadan más muestras que la Fundación de la Memoria del Hielo ha estado recogiendo desde 2016 de otros ocho glaciares alrededor del mundo, incluyendo lugares como Illimani en los Andes bolivianos, Col du Dôme en los Alpes franceses, y otros en Rusia, Tayikistán y Tanzania, entre otros.
El vicepresidente de la fundación, Carlo Barbante, señaló la importancia de conservar estos cilindros en las condiciones especiales que proporciona este depósito en la Antártida, donde la temperatura se mantiene constante a unos -55 grados centígrados. Esto es crucial, dado que en las próximas décadas podrían desarrollarse tecnologías que permitan una mejor explotación científica de estas muestras.
Es vital tener en cuenta que muchos de los glaciares actuales habrán desaparecido o estarán en peligro en el futuro, por lo que estos metros de hielo recopilado servirán para ampliar el conocimiento sobre las condiciones climáticas de hace cientos o miles de años.
La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, la argentina Celeste Saulo, recalcó que «la información que se pierde, jamás puede recuperarse», destacando la trascendencia de esta iniciativa, especialmente dada la rapidez con la que los glaciares se están derritiendo debido al calentamiento global, perdiendo 273.000 millones de toneladas de hielo cada año.
Además de los desafíos logísticos para mantener este particular túnel de hielo y para transportar las muestras manteniendo la cadena de frío, existen significativos retos políticos y organizativos.
La Fundación de la Memoria del Hielo es, por ahora, una entidad principalmente francoitaliana, financiada principalmente por estos dos países y algunos donantes privados. Su objetivo es recoger muestras de unos veinte glaciares adicionales en los próximos 20 años.
Sin embargo, su presidente, Thomas Stocker, destacó la necesidad de «una gobernanza a largo plazo» para asegurar la utilidad científica futura de estas muestras. En este sentido, buscan establecer un acuerdo internacional, contando ya con el apoyo de la Unesco.

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