China completa recuperación de cohete en suelo nacional: su programa espacial gana impulso

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Este miércoles China logró un nuevo avance en la recuperación de cohetes: la primera etapa del Zhuque-3 Y2 volvió a la Tierra y aterrizó de forma vertical sobre suelo firme, un paso que podría abaratar lanzamientos y aumentar su frecuencia. La maniobra refuerza la apuesta china por vehículos reutilizables en un momento en el que Pekín acelera el despliegue de constelaciones satelitales y amplía la actividad comercial espacial.

Qué sucedió

El despegue del Zhuque-3 Y2 se produjo a las 07:35 hora local (23:35 GMT del martes) desde la Zona de Innovación y Pruebas Aeroespaciales Comerciales de Dongfeng, en el desierto de Gobi. Tras la separación prevista, la primera etapa volvió a descender y ejecutó un aterrizaje vertical en la zona habilitada para la prueba.

La segunda etapa continuó hasta colocar en la órbita prevista al satélite Honghu 03, cumpliendo así los objetivos duales de la misión: validar la reutilización del lanzador y poner en órbita la carga útil. La compañía responsable, Landspace, calificó la operación como un éxito total.

  • Método de recuperación: aterrizaje vertical sobre tierra mediante patas de descenso.
  • Carga desplegada: satélite Honghu 03 en la órbita prevista.
  • Centro de lanzamiento: área de pruebas de Dongfeng, noroeste de China.
  • Relevancia económica: según Landspace, el combustible (oxígeno líquido y metano) supone entre el 1% y el 3% del coste de un lanzamiento, mientras que la primera etapa puede representar cerca del 70% del total.

Por qué importa ahora

Recuperar la primera etapa reduce la parte más costosa del vehículo, lo que a largo plazo permite bajar precio por lanzamiento y aumentar la cadencia operativa. Para empresas privadas y el programa estatal, esa combinación es clave si China quiere sostener operaciones frecuentes para redes de satélites comerciales y aplicaciones gubernamentales.

Técnicos inspeccionando una primera etapa de cohete recuperada en tierraPin
La recuperación de la primera etapa facilita reducir costes por lanzamiento.

No se trata solo de ahorro: el éxito terrestre llega semanas después de una recuperación similar sobre una plataforma marítima y se suma a otros hitos recientes del país, que buscan convertir la reutilización en rutina operativa más que en un experimento aislado.

Antecedentes y contexto estratégico

En los últimos años han proliferado ensayos y desarrollos tanto en el sector privado como en el estatal. Hubo intentos fallidos publicados anteriormente, pero las recuperaciones progresivas —tanto en mar como en tierra— muestran que la tecnología va madurando.

Paralelamente a estos ensayos comerciales, China mantiene programas de alto perfil: la estación espacial Tiangong, las misiones lunares Chang’e y el ambicioso objetivo oficial de enviar astronautas a la Luna antes de 2030. La adopción de fases recuperables facilitaría esos planes al reducir costes y aumentar la disponibilidad de lanzadores.

Qué sigue

Landspace ha explicado que aspira a establecer un ciclo continuo de lanzamiento, recuperación, revisión y reutilización del mismo vehículo. La transición de pruebas aisladas a operaciones comerciales sostenibles requerirá más vuelos repetidos, procesos de inspección estandarizados y mejoras en logística de recuperación.

En los próximos meses se observará con atención si este éxito se transforma en una serie de vuelos similares y en una reducción comprobable de costes por misión. Para usuarios de servicios satelitales, operadores y competidores globales, la dirección es clara: más lanzamientos, a menor coste y con frecuencias crecientes.

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