¿Te has preguntado alguna vez por qué no se utiliza una tecnología que podría mejorar significativamente un producto? Esto es lo que ocurre con las baterías de Silicio-Carbono en empresas como Xiaomi, Samsung y Apple. Muchos se cuestionan la razón por la cual estas compañías no implementan este componente, que les permitiría ofrecer una mayor duración de batería en sus dispositivos y competir directamente con marcas como Vivo, Oppo, Honor o OnePlus. Vamos a explorar el motivo, que te adelantamos, no es menor.
Primero, es esencial entender qué es una batería de Silicio-Carbono. En términos simples, es una tecnología que incrementa la densidad energética de la celda, permitiendo así aumentar la capacidad en mAh sin necesidad de modificar el tamaño del dispositivo. Por ejemplo, en el espacio que antes se alojaban 5.000 mAh, ahora podrían caber entre 6.000 y 7.000 mAh.
Compañías como Vivo, Oppo, Honor, OnePlus y Realme ya están integrando este tipo de baterías en sus nuevos modelos, logrando transformar las normas de la autonomía sin afectar el peso ni el grosor de sus teléfonos. Sin embargo, Apple y Samsung no han entrado en esta tendencia. Xiaomi sí lo ha hecho, aunque únicamente en los modelos que distribuye en China; los dispositivos que llegan a Europa no incluyen estas innovadoras baterías de Silicio-Carbono.
¿Cuál es la razón por la que Apple y Samsung no emplean baterías de Silicio-Carbono?
Existen varias teorías al respecto. La más convincente está relacionada con el transporte internacional de mercancías. Investigamos las regulaciones de la IATA (Asociación de Transporte Aéreo Internacional), que es la entidad responsable de regular lo que se puede transportar por aire internacionalmente y cómo debe hacerse.
Sus normativas son bastante precisas: si un producto contiene una batería de iones de litio que supera los 20 Wh, debe adherirse a un conjunto de regulaciones más estrictas. A partir de este valor, se considera como una mercancía peligrosa, por lo que necesita un embalaje especial, ser etiquetado como tal y cumplir con regulaciones específicas de apilamiento.
Para darte una idea, la batería del Samsung Galaxy S25 Ultra posee 5.000 mAh y alcanza los 19,4 Wh, lo que significa que está justo en el límite para ser considerado como un producto peligroso para su transporte. Con una batería de Silicio-Carbono, entraría directamente en esa categoría y la empresa tendría que tomar medidas adicionales.
Además, esta es solo la regulación de IATA, pero también es necesario acatar las normas locales de cada país. En Estados Unidos, por ejemplo, también se mantiene el límite de 20 Wh para considerar a una mercancía como peligrosa, aunque en este país la normativa es aún más estricta en cuanto a este tipo de transportes.
Por lo tanto, las marcas que realizan una gran cantidad de ventas fuera de China enfrentan nuevos desafíos logísticos si optan por incluir baterías de Silicio-Carbono: necesitan embalajes especiales, menos unidades por contenedor y etiquetas que podrían resultar desfavorables para la percepción del consumidor. En resumen, un costo más alto de importación por unidad.
De hecho, esta teoría tiene mucho sentido cuando observamos la estrategia que está siguiendo Xiaomi. En China, la marca comercializa el Xiaomi 15 Ultra con una batería de Silicio-Carbono, pero la versión internacional disponible en España no incluye esta tecnología y se mantiene con una celda tradicional de iones de litio a base de grafito.
Esta situación sugiere que Samsung, Apple y Xiaomi podrían incluir baterías de Silicio-Carbono en sus teléfonos, pero la limitación de los 20 Wh está afectando significativamente el transporte internacional de estos dispositivos. No es imposible realizarlo, pero actualmente resulta más costoso que continuar utilizando las baterías convencionales.
La segunda teoría: la degradación
Existe una segunda razón por la que Samsung y otras marcas no están optando por las baterías de Silicio-Carbono: su degradación. Aunque su tecnología es avanzada y mejora significativamente la autonomía diaria de los dispositivos, estas celdas tienden a degradarse más rápidamente.
En los primeros 3 años, pierden más capacidad que las baterías tradicionales, un aspecto que Samsung y Apple, siendo marcas con ciclos de renovación más largos, podrían estar considerando para no deteriorar la experiencia del usuario con el tiempo.
Este aspecto es particularmente crítico para Samsung, una marca que prioriza la seguridad de sus baterías después de los incidentes ocurridos años atrás con los Galaxy Note 7. Las baterías de Silicio-Carbono no solo se degradan más rápido, también tienden a expandirse más cuando están cargadas.
El silicio puede expandirse hasta un 400% cuando almacena energía, un riesgo que en las fábricas de Samsung probablemente estén evitando a toda costa. El carbono ayuda a mitigar esa expansión, aunque no elimina completamente esta característica del silicio. Apple también presta mucha atención a estos detalles, por lo que esta teoría también es consistente con la política de la empresa californiana.
Por el momento, Samsung, Apple y Xiaomi no han proporcionado muchas explicaciones sobre estas decisiones. No han confirmado que estas sean las razones por las que no están utilizando las baterías de Silicio-Carbono, simplemente se limitan a no emplearlas. Por ahora.

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