La NASA informó este jueves que el impulso principal que llevó a la misión Artemis II fuera de la órbita terrestre se completó sin contratiempos graves, dejando a la nave en rumbo hacia la Luna. El avance confirma el progreso de la primera misión tripulada en décadas hacia nuestro satélite y mantiene intactas las metas científicas y de prueba del programa.
Un encendido decisivo
El motor de la cápsula Orión se activó en la fase prevista y logró colocar la nave en la trayectoria lunar, alcanzando una velocidad cercana a los 10.000 km/h. Los controladores de vuelo en Houston describieron la maniobra como precisa, aunque durante el proceso se registraron ajustes técnicos menores y una breve pérdida de comunicaciones que ya fue solucionada.
Desde la dirección del programa Orion subrayaron que los eventos observados no afectan la seguridad ni el rumbo de la nave. El equipo seguirá vigilando los sistemas durante las próximas jornadas para confirmar comportamientos nominales en condiciones reales de vuelo.
Pruebas, estado de la tripulación y datos que importa recopilar
Los cuatro ocupantes realizan comprobaciones continuas de los equipos a bordo: suministro de agua, sistemas sanitarios y dispositivos encargados de eliminar el dióxido de carbono están siendo validados en vuelo. Además, los astronautas ejecutan maniobras de control manual que generarán información útil para futuras misiones tripuladas.
Fuentes oficiales indican que la tripulación está en buen estado y que la cápsula responde dentro de lo esperado. El objetivo sigue siendo convertir esta misión en un banco de pruebas operativo para la serie Artemis, no en un vuelo de rutina.
- Duración del encendido: 5 minutos y 52 segundos
- Velocidad aproximada: 10.000 km/h
- Punto de mayor distancia: Más de 400.000 kilómetros del planeta
- Fecha clave: Paso por la cara oculta previsto para el 6 de abril
- Tripulación: Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover (NASA) y Jeremy Hansen (CSA)
Un récord y el calendario próximo
El sobrevuelo previsto de la cara oculta el 6 de abril llevará a la tripulación a superar la distancia que marcó el récord humano establecido por Apolo 13, situándose más lejos de la Tierra que cualquier persona desde 1970. Artemis II no llegará a aterrizar; su objetivo es completar una órbita lunar tripulada que sirva de ensayo para futuras misiones con aterrizaje y para el establecimiento de actividad sostenida en la Luna.
Las implicaciones son claras: cada prueba exitosa acerca a la NASA y a sus socios a la meta de mantener una presencia permanente en el satélite y allanar el camino para misiones a Marte. Los datos que se obtengan en esta travesía —del comportamiento de sistemas críticos al rendimiento humano en condiciones reales— serán determinantes para diseñar las siguientes etapas del programa.
Qué sigue
Después del encendido principal, la nave continuará su trayectoria regida por la mecánica orbital y completará su paso alrededor de la Luna antes de regresar hacia la Tierra. Durante ese periodo se recopilarán telemetría, imágenes y registros de las pruebas de los sistemas que determinarán procedimientos y mejoras para Artemis III y misiones posteriores.
En términos prácticos, la misión es una prueba de sistemas y de cohesión operativa entre las agencias participantes; su éxito o los problemas detectados en vuelo tendrán consecuencias directas sobre calendarios, presupuestos y prioridades científicas.
La comunidad espacial y observadores internacionales seguirán de cerca los próximos días, cuando la nave pase por la cara oculta y proporcione más información sobre su rendimiento y el estado de la tripulación.

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