ARM domina móviles: cómo su chip se volvió indispensable en tu teléfono

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Hoy casi todos los teléfonos del planeta funcionan con una misma familia de instrucciones: la arquitectura creada por una pequeña firma británica que, contra todo pronóstico, terminó dominando los dispositivos móviles y el internet de las cosas. La cifra más reciente lo confirma: en su informe del 30 de julio de 2025, Arm Holdings anunció que desde 1990 se han producido más de 325.000 millones de chips basados en su diseño —un dato que explica por qué su influencia es decisiva en la electrónica contemporánea.

De un taller en Cambridge al control de la cadena de chips

La historia arranca a finales de los años setenta en Reino Unido. Una pequeña empresa llamada Acorn Computers, fundada por Hermann Hauser, Chris Curry y Andy Hopper, buscaba competir en un mercado doméstico en plena ebullición. Cuando el salto tecnológico pasó de 8 a 16 y luego a 32 bits, dos ingenieros del equipo, Sophie Wilson y Steve Furber, decidieron que lo viable era diseñar un procesador propio en lugar de depender de proveedores externos.

No fue una apuesta banal: en aquella época la memoria era cara y la fabricación de semiconductores exigía recursos que pocos podían movilizar. Aun así, Acorn impulsó un proyecto que exploró una alternativa a la arquitectura dominante —la CISC— y que tomó la forma de un procesador RISC, con instrucciones menos complejas pero potencialmente más rápidas.

Primeros pasos: del prototipo al chip funcional

El equipo de Acorn comenzó el desarrollo en octubre de 1983. Tras un periodo de diseño y pruebas, en abril de 1985 apareció el primer prototipo funcional, conocido como ARM1. Era un chip de 32 bits, modesto en frecuencia (6 MHz) y en número de transistores, pero suficiente para demostrar que la arquitectura RISC aplicada a ordenadores domésticos podía superar alternativas más establecidas.

El ARM1 se probó inicialmente como coprocesador del popular BBC Micro, y su evolución fue rápida: el sucesor, ARM2, integró mejoras de rendimiento y acabó formando parte del Acorn Archimedes, el primer ordenador doméstico basado en RISC que salió al mercado en 1987.

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De división interna a empresa independiente

El éxito técnico animó a transformar el proyecto en compañía. En 1990 nació Advanced RISC Machines (ARM), una joint venture entre Acorn, el fabricante VLSI Technology y Apple. La alianza concentró talento y permitió licenciar la arquitectura: en lugar de fabricar todo el chip, ARM optó por un modelo en el que otros fabricantes integran sus diseños en sus propios productos a cambio de una licencia.

Ese modelo de negocio —más ligero en inversión productiva y centrado en diseño— resultó crucial para su expansión mundial.

La explosión móvil y la consolidación del modelo

La arquitectura ARM encontró su gran oportunidad en la telefonía. En 1993, acuerdos con fabricantes como Nokia impulsaron la adopción de procesadores ARM en terminales GSM. Más tarde, el primer iPhone (2007) utilizó un SoC que integraba una CPU ARM, y desde entonces casi todas las rutas del mercado móvil han pasado por el diseño originado en Acorn.

Hoy, empresas como Qualcomm, Apple, NVIDIA, Samsung y Amazon fabrican o integran chips basados en ARM y abonan licencias a Arm Holdings. El resultado: la arquitectura está presente en teléfonos, tabletas, relojes, televisores, consolas, servidores en la nube, vehículos, drones y electrodomésticos conectados.

  • Modelo de negocio: licencia de diseño (IP) más que fabricación propia.
  • Penetración: más del 99% de los smartphones actuales.
  • Aplicaciones: desde microcontroladores IoT hasta sistemas en la nube y aceleración para IA.
  • Familias clave: Cortex-A (móviles), Cortex-R (tiempo real) y Cortex-M (microcontroladores).

Qué implica para el presente y el futuro

La hegemonía de ARM tiene consecuencias prácticas y geopolíticas. Por un lado, su eficiencia energética ha sido fundamental para la miniaturización y autonomía de dispositivos móviles. Por otro, el modelo de licencias coloca a Arm en una posición de influencia sobre quién puede diseñar y vender determinadas clases de chips.

Además, la industria del silicio es costosa y lenta de poner en marcha: según fuentes del sector, la creación de una planta de semiconductores puede tardar de 19 a más de 34 meses según la región, y requiere inversiones multimillonarias. Esa barrera favorece modelos que externalizan la fabricación y se centran en el diseño, como hace ARM.

Hitos que marcaron su expansión

Algunos puntos de referencia que ayudan a entender la evolución:

  • 1983: inicio del proyecto en Acorn.
  • 1985: aparición del ARM1.
  • 1987: lanzamiento del Acorn Archimedes con ARM2.
  • 1990: constitución de Advanced RISC Machines como compañía independiente.
  • 1993: adopción por parte de fabricantes de telefonía como Nokia.
  • 2007: SoC basado en ARM en el primer iPhone.
  • 2016: compra de ARM Holdings por SoftBank (operación valorada en unos 32.000 millones de dólares).
  • 2025: Arm reporta más de 325.000 millones de chips fabricados desde 1990.

Mirando adelante

La marca mantiene planes de diversificación: además de los procesadores tradicionales, Arm impulsa diseños para inteligencia artificial y explora soluciones gráficas. Su arquitectura continúa siendo atractiva por eficiencia y adaptabilidad —ventajas clave en un ecosistema donde la demanda de ahorro energético y potencia de cálculo está en alza.

Para el usuario final, la presencia de ARM se traduce en dispositivos más autónomos y asequibles; para la industria, en una cadena de valor donde el diseño y la licencia de propiedad intelectual pesan tanto como la propia manufactura.

Que un proyecto concebido para un ordenador doméstico terminara dominando el universo móvil y el IoT es, en sí, la mejor prueba de cómo una decisión técnica tomada en un taller británico a mediados de los ochenta condiciona hoy la experiencia digital de miles de millones de personas.

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