España llega al otoño con una alta probabilidad de temperaturas superiores a lo habitual, según la Agencia Estatal de Meteorología. La previsión, hecha pública tras un verano que la agencia describe como excepcionalmente cálido, plantea efectos directos sobre la salud, la agricultura y la gestión del agua que empiezan a notarse ya.
Balance tras un verano histórico
La Aemet, representada por su portavoz Rubén del Campo, presentó en Valencia un balance del periodo estival y las estimaciones estacionales para los próximos meses. Los datos confirman que el verano de 2026 ha sido anómalo por su calor sostenido: la temperatura media en la España peninsular alcanzó los 24,5 °C, es decir, 2,4 ºC por encima del promedio del periodo 1991-2020.

Esa cifra sitúa al verano reciente como el más cálido desde que existen registros oficiales (iniciados en 1961) y, al ampliar las reconstrucciones hasta 1869, también aparece como el más caluroso en al menos siglo y medio, según los climatólogos de la Aemet.
La temporada registró además varios episodios extremos: se contabilizaron cuatro olas de calor propiamente dichas —tres en la península y Baleares y otra en Canarias— y un episodio adicional entre el 2 y el 7 de septiembre; en total, 61 jornadas estuvieron bajo la influencia de olas de calor.
Sequía estival y situación hidrológica
El verano fue especialmente seco. La precipitación media en la España peninsular quedó en 39,6 l/m², apenas el 56% de lo esperado para ese periodo, lo que convierte a la estación en la tercera más seca desde 1961.

El año hidrológico en curso, que comenzó el 1 de octubre de 2025 y concluirá el 30 de septiembre próximo, acumula hasta el 15 de septiembre 643 l/m² en la península, un 6% por encima de la media. No obstante, la distribución de esas lluvias ha sido muy desigual: la mitad del total cayó entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo, y en los seis meses siguientes apenas se alcanzó una quinta parte del volumen acumulado.
Esta irregularidad encaja con las proyecciones climáticas: lluvias más intensas y concentradas en periodos cortos, combinadas con intervalos secos más prolongados.
Qué espera Aemet para el otoño y el final de año
Para el otoño climatológico (septiembre, octubre y noviembre) la Aemet estima entre un 60% y 70% de probabilidad de temperaturas por encima de lo normal en la mayor parte del país. En contraste, la opción de un otoño más frío que la media queda en torno al 10%.
| Periodo | Temperaturas | Precipitación — zonas |
|---|---|---|
| Sep‑Nov (otoño) | 60‑70% probabilidad de más cálido | Norte, este y Baleares: ≈40% más lluvioso; Canarias: ≈25% |
| Oct‑Dic (trimestre) | ≈70% probabilidad de más cálido | Norte/centro/oeste: ≈50% más lluvioso; Noroeste: ≈70% más lluvioso |
Para Canarias las señales son distintas: menor probabilidad de lluvias por encima de la media durante el otoño y una mayor posibilidad —según la Aemet— de condiciones más secas en ese archipiélago durante los próximos meses.
Implicaciones prácticas
- Salud pública: olas de calor más largas implican mayor riesgo para grupos vulnerables (mayores, niños y personas con enfermedades crónicas).
- Agricultura: períodos secos y lluvias concentradas aumentan el estrés hídrico y complican la planificación de cultivos.
- Gestión del agua: reservas y planes de sequía deben ajustarse a una mayor variabilidad estacional.
Rubén del Campo subrayó la necesidad de adaptarse a veranos más prolongados —con temperaturas elevadas desde mayo hasta finales de septiembre en algunos años— y de prepararse para episodios de calor extremo que podrían repetirse con mayor frecuencia.
En conjunto, la predicción de la Aemet no solo marca una tendencia climática: aporta elementos concretos para la toma de decisiones en salud, agricultura y recursos hídricos en los meses que vienen.

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