Esta semana, el estudio independiente Polyarc Games confirmó el cierre de sus actividades tras casi doce años en el sector. La decisión llega después del lanzamiento, hace apenas tres meses, de su última entrega y tras intentos fallidos de reconvertir su negocio fuera del mercado de realidad virtual.
Un cierre que pesa en la industria
En un mensaje publicado en LinkedIn, el equipo anunció el fin de la empresa y agradeció a la comunidad por el apoyo a lo largo de su trayectoria. Además, pidió a otras desarrolladoras que consideren contratar a los profesionales que ahora quedan sin empleo.

Polyarc deja una hoja de ruta corta pero notable: cuatro títulos publicados en doce años y dos entregas de su saga más reconocida, Moss, que lograron buenas críticas. El primer juego de la serie obtuvo una puntuación cercana a la excelencia en agregadores especializados, y su secuela mantuvo una valoración similar.
Intentos que no alcanzaron a revertir la tendencia
Tras el éxito inicial, la compañía intentó explorar nuevas fórmulas, entre ellas un proyecto multijugador como servicio que no llegó a rentabilizarse. Aunque no fue una producción de escala masiva, el coste y el tiempo invertidos supusieron un golpe financiero significativo.

La compañía también sufrió por la contracción del interés inversor en productos de realidad virtual. La estela del denominado metaverso y la ralentización de inversiones en hardware y contenidos VR acabaron por reducir las posibilidades de financiación externas. En marzo de este año ya se habían producido despidos importantes y la cancelación de otro proyecto.
- Tiempo de actividad: casi 12 años.
- Plantilla afectada: 29 empleados.
- Juegos publicados: cuatro títulos, incluyendo Moss (2018) y Moss: Book Two (2022).
- Lanzamiento más reciente: Moss: The Forgotten Relic, publicado hace tres meses en varias plataformas.
- Decisiones previas: cancelación de un proyecto VR y reducción de personal en marzo.
El último lanzamiento de Polyarc fue una versión sin realidad virtual de sus juegos originales, una apuesta por ampliar la audiencia fuera del ecosistema VR. Sin embargo, la llegada tardía al mercado y la falta de tracción comercial impidieron que la maniobra resolviera la situación financiera.
Consecuencias y perspectivas
Para los 29 profesionales que ahora buscan nueva posición, las perspectivas son complejas. Muchos cuentan con experiencia centrada en realidad virtual, un nicho que todavía atraviesa ajustes tras el auge pandémico y la posterior recesión de inversiones. Recuperar la estabilidad en un mercado que favorece títulos de gran escala o modelos de negocio consolidados será un reto.
El cierre de Polyarc también deja un mensaje sobre los riesgos que enfrentan los estudios medianos: la transición tecnológica y las apuestas por formatos experimentales pueden ser difíciles de financiar, y una sola jugada fallida puede resultar decisiva.
En términos más amplios, la noticia subraya cómo la industria del videojuego continúa reconfigurándose después de la expansión registrada durante la pandemia. Para jugadores y observadores, el caso de Polyarc es un recordatorio de que la innovación y la calidad crítica no siempre se traducen en sostenibilidad financiera.
La compañía terminó su nota pública agradeciendo a su comunidad y al equipo, y pidiendo apoyo para que los empleados encuentren nuevas oportunidades en otros estudios. A la espera de movimientos en el mercado laboral del sector, el cierre aporta una advertencia sobre la volatilidad que aún existe en el ecosistema de desarrollo de videojuegos.

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