Electricistas y carpinteros escasean: la construcción de centros de datos de IA los acapara

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La expansión de los centros de datos choca hoy con una escasez palpable de trabajadores de oficios: sin suficientes manos expertas en el terreno, la construcción y mantenimiento de estas instalaciones corre el riesgo de ralentizarse y encarecerse. Esta tensión, visible en Estados Unidos y ya perceptible en España, plantea consecuencias directas para costes, plazos y la estabilidad laboral del sector.

Las grandes tecnológicas han respondido con programas internos de formación para reclutar jóvenes sin experiencia, pero la medida por sí sola no elimina problemas estructurales que llevan años gestándose.

Empresas que forman su propia plantilla

Compañías como Google y Meta han apostado por atraer graduados de instituto ofreciéndoles capacitación práctica para trabajar en sus centros de datos. Estos programas buscan cerrar dos brechas: la falta de personal cualificado y la necesidad de incorporar mano de obra a gran escala, con plazos ajustados.

Sin embargo, convertir a un novato en un técnico fiable requiere meses de trabajo supervisado y experiencia en obra —algo que no se suple con un curso de unas semanas—. Además, la rotación y las condiciones laborales del sector complican la retención del talento recién formado.

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Salarios, rotación y una «fiebre» por el talento

En mercados con alta demanda, los puestos de instalación y mantenimiento en centros de datos ofrecen remuneraciones sensiblemente superiores a las de otros rubros. Esa diferencia ha generado movilidad constante: especialistas que saltan entre empleadores buscando mejores tarifas o condiciones.

El efecto inmediato es una presión alcista sobre los salarios. A medio plazo puede producirse el efecto contrario: cuando el flujo de trabajo se normalice, la oferta superará la demanda y muchos trabajadores —sobre todo los menos cualificados— afrontarán peores condiciones.

Este patrón recuerda la situación en España, donde el relevo generacional en oficios técnicos no se produjo con la suficiente intensidad. El resultado: una demanda acumulada que empuja al alza las expectativas salariales y abre espacios a prácticas informales.

  • Consecuencias para proyectos: retrasos y aumentos de coste en construcción y mantenimiento.
  • Impacto en la plantilla: rotación elevada y dificultad para consolidar experiencia.
  • Riesgos regulatorios: proliferación de contrataciones irregulares y competencia desleal.
  • Reacción empresarial: mayor inversión en formación interna y contratación dirigida.

Varios profesionales señalan que las largas listas de espera para contratar a especialistas no siempre reflejan una falta absoluta de trabajadores, sino una fricción entre lo que piden las empresas y lo que aceptan los empleados: turnos extensos, cobros en negro o condiciones temporales influyen tanto como la escasez de talento.

Qué debería cambiar

Soluciones a corto y medio plazo requieren más que programas puntuales. Algunas medidas a considerar incluyen:

  • Programas de formación vinculados a empleo estable, con estándares y certificaciones reconocidas.
  • Incentivos para la profesionalización de oficios técnicos y para la permanencia en el sector.
  • Mayor supervisión de la contratación para reducir la economía sumergida y proteger condiciones laborales.

Sin una combinación de inversión pública y compromiso empresarial para mejorar la formación y las condiciones, la expansión de la infraestructura digital podría encarecerse y perder eficiencia. Para usuarios, inversores y administraciones, la pregunta clave es si el crecimiento de los centros de datos irá acompañado de una base laboral sostenible o si se limitará a soluciones temporales que luego generen tensiones mayores.

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