Multas hasta 10.000 € por atar perros fuera de comercios: cómo evitar sanciones

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Dejar a un perro atado en la calle ya no es una práctica inocua: la nueva normativa española lo prohíbe y convierte ese gesto cotidiano en un riesgo para el animal y, potencialmente, en una multa para su responsable. Con la entrada en vigor de la Ley 7/2023, pasear a un perro y aprovechar para hacer recados puede costar caro y poner en juego su seguridad.

La ley regula expresamente la presencia de animales en espacios públicos: mantener a un perro atado o suelto sin atención directa está vetado. El cambio no es solo legal, sino también de criterio sobre el bienestar animal en la vía pública.

Qué dice la norma sobre la supervisión

El texto legal prohíbe, entre otras prácticas, dejar animales en la vía pública sin la «supervisión presencial» de la persona responsable. Eso implica que no basta con mirar desde dentro de un establecimiento o asomarse cada cierto tiempo; quien acompaña al perro debe estar físicamente junto a él.

El matiz importa: la norma coloca la atención continua del dueño como requisito. Si el animal queda solo en la calle, las autoridades pueden considerarlo desatendido.

Multas: cuánto se puede llegar a pagar

La ley tipifica sanciones según la gravedad de la infracción. Los importes son elevados y escalonados, por lo que dejar un perro atado puede acarrear sanciones administrativas significativas:

  • Infracciones leves: multas desde 500 hasta 10.000 euros.
  • Infracciones graves: multas desde 10.001 hasta 50.000 euros.
  • Infracciones muy graves: multas entre 50.001 y 200.000 euros.

Además de la sanción económica, la norma habilita a los entes municipales y autonómicos a aplicar medidas administrativas que busquen garantizar la protección del animal.

Riesgos reales de dejar un perro atado

No es solo una cuestión de papeleo. Un perro inmóvil en la calle puede sufrir estrés, ansiedad o angustia al no poder buscar refugio ante estímulos que le incomoden. La imposibilidad de alejarse frente a otro animal o persona aumenta el riesgo de agresiones.

El clima es otra amenaza tangible: en verano los animales expuestos pueden padecer golpes de calor y deshidratación; en invierno, el frío afecta especialmente a cachorros y a ejemplares con problemas de salud o razas sensibles. También existe el peligro del robo o de que alguien manipule al animal sin consentimiento.

Cómo actuar para evitar problemas

La solución requiere organización y sentido común. Separar las tareas humanas de los momentos destinados al ejercicio del perro es la vía más sencilla para cumplir la ley y cuidar su bienestar.

  • Planifica los recados: Termina las compras antes de salir a pasear o reserva el paseo para cuando puedas dedicarle toda tu atención.
  • Busca locales que admitan mascotas: Muchos establecimientos admiten perros controlados; si debes entrar, prioriza esos comercios.
  • La regla de dos: Si vas acompañado, que una persona espere con el perro mientras la otra entra a la tienda.
  • Servicios a domicilio: Pedir la compra online evita dejar al animal desatendido y ahorra tiempo.
  • Equipo de emergencia: Llevar agua y una superficie para proteger las almohadillas en días de mucho calor o frío.

En definitiva, la ley refuerza la idea de que el paseo no es un trámite accesorio sino un espacio de atención y protección para el perro. Más allá de las sanciones, la clave es comprender que dejar a un animal atado en la vía pública entraña riesgos evitables y hoy está claramente desaconsejado por la normativa vigente.

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